**Más que restringir, controlar **

Hugo Acero V.
Con la restricción del parrillero durante este puente en Bogotá el alcalde Carlos Fernando Galán puso sobre la mesa un grave problema de seguridad y convivencia, pero sobretodo de salud pública que no ha sido tratado con la importancia que merece.
En los últimos 25 años en Colombia han muerto cerca de 70.000 motociclistas y parrilleros. Esta cantidad de muertes es mayor que la de todos los homicidios cometidos en Bogotá y Medellín en el mismo lapso y supera el acumulado de los asesinatos que registró el país en los últimos cinco años.
De 1.139 casos registrados en el 2002 se pasó a 5.194 en el 2024, es decir, un incremento del 456 %. Mientras en el año 2002 el 40 % de los muertos en accidentes de tránsito eran peatones y el 21,5 % motociclistas, en el 2024 la situación cambió radicalmente: el 62 % fueron motociclistas y solo 22 %, peatones.
En lo que respecta a los lesionados, la cifra total de este periodo casi llega a 500 mil, en su gran mayoría con lesiones graves y de difícil recuperación.
Todo esto sin contar los muertos y lesionados que se producen por atropellamiento de estos vehículos a otros usuarios de las vías.
Esta es una muy buena oportunidad para recuperar el orden y la autoridad como pretende el Alcalde, pero también para abordar en la ciudad y en el país este grave problema de salud pública que no deja de crecer.


