Abelardo de la Espriella cerró campaña en Medellín con fuertes críticas a Iván Cepeda y Gustavo Petro

El candidato Abelardo de la Espriella aseguró en Medellín que Petro y Cepeda “quieren incendiar el país” tras elecciones.
Medellín, mayo 24, 2026_ RAM _En medio de su cierre de campaña en la Plaza de Toros La Macarena de Medellín, el candidato presidencial Abelardo de la Espriella lanzó fuertes declaraciones contra el presidente Gustavo Petro y el senador Iván Cepeda, asegurando que tendría información sobre supuestos planes para generar desestabilización en el país tras las elecciones.
Ante cientos de seguidores que llegaron al escenario político en la capital antioqueña, De la Espriella finalizó su intervención con un mensaje de confrontación política y un llamado a la defensa institucional.
Durante su discurso, el candidato aseguró que sectores cercanos al Gobierno Nacional estarían buscando crear un ambiente de tensión y alteración del orden público en medio del ambiente.
“Tengo información de que Petro y Cepeda quieren incendiar el país, esta semana, Petro no lo hagas”, afirmó el aspirante presidencial en la parte final de su intervención, frase que generó aplausos y reacciones entre sus simpatizantes.
En otro de los apartes de su discurso, el candidato también cuestionó los acercamientos del Gobierno con grupos armados ilegales y aseguró que en Colombia no puede permitirse, según dijo, “el regreso de las FARC al poder por otras vías”. Además, insistió en que el país necesita recuperar la seguridad y fortalecer la autoridad del Estado frente a las estructuras criminales.
Durante el evento político, Abelardo de la Espriella estuvo acompañado por el exministro José Manuel Restrepo, además de integrantes de su familia y su esposa, quienes permanecieron junto al candidato durante gran parte de la jornada en la Plaza La Macarena.
El candidato no entregó detalles específicos ni pruebas públicas sobre las afirmaciones realizadas durante el evento político. Sin embargo, reiteró que Colombia atraviesa un momento decisivo y que las elecciones representan, según él, una disputa entre “la democracia y el caos”.
El cierre de campaña de De la Espriella en Medellín reunió a seguidores provenientes de diferentes municipios de Antioquia y estuvo acompañado por banderas, caravanas y consignas de respaldo al candidato. Desde horas de la tarde comenzaron a llegar ciudadanos a la Plaza La Macarena para participar de la jornada política.
En varios momentos de su discurso, el aspirante reiteró sus críticas contra el Gobierno Nacional, especialmente frente a temas de seguridad, economía y orden público. También hizo llamados a fortalecer la Fuerza Pública y recuperar la confianza institucional en distintas regiones del país.
Las declaraciones del candidato se producen en medio del ambiente político previo a las elecciones y podrían generar reacciones desde distintos sectores políticos, especialmente desde el oficialismo.
Hasta el momento, ni el presidente Gustavo Petro ni el senador Iván Cepeda se han pronunciado públicamente sobre las afirmaciones realizadas por Abelardo de la Espriella durante su cierre de campaña en Medellín.
El evento político concluyó en medio de arengas de sus simpatizantes y con un mensaje del candidato invitando a sus seguidores a participar masivamente en las urnas durante la jornada electoral.
Mientras construye un discurso de autoridad y mano dura, resurgen los nombres de parapolíticos, corruptos y personajes ligados al crimen organizado que pasaron por su bufete. El debate no es jurídico; es ético, político y moral.
En Colombia, el derecho a la defensa es un principio constitucional.
Pero cuando un abogado decide convertir su fama judicial en plataforma presidencial, inevitablemente su historial también entra al juicio público.
Ese es el caso de Abelardo de la Espriella, quien en medio del escenario político de 2026 enfrenta crecientes cuestionamientos por la larga lista de personajes vinculados con corrupción, parapolítica y estructuras criminales que representó durante años.
La discusión tomó fuerza luego de que diferentes sectores recordaran que el abogado defendió a figuras como Jorge Visbal Martelo, condenado por vínculos con paramilitares; David Murcia Guzmán, protagonista del escándalo de DMG; Alex Saab, señalado operador financiero del régimen venezolano; así como a integrantes del carrusel de la contratación y actores relacionados con el cartel de la toga.
Aunque jurídicamente cualquier persona tiene derecho a una defensa técnica, el debate político va mucho más allá de la legalidad. Lo que hoy genera controversia es la contradicción entre el discurso radical contra la delincuencia y la cercanía profesional, e incluso personal en algunos casos, con varios de los nombres más oscuros de la historia reciente del país.
La situación se vuelve aún más sensible cuando De la Espriella intenta posicionarse como símbolo de autoridad moral, orden y recuperación institucional, donde resulta difícil separar esa narrativa de una trayectoria construida defendiendo a personajes asociados con corrupción estatal, paramilitarismo y redes de poder criminal.
El tema reabre una discusión de fondo sobre la ética en la política colombiana: ¿puede alguien que construyó parte de su reconocimiento representando a figuras cuestionadas convertirse en referente moral para gobernar el país?
Mientras algunos empresarios y seguidores defienden que ejerció legítimamente su profesión, es claro que la Presidencia exige algo más que capacidad jurídica. Para gobernar un país se exige credibilidad ética, coherencia pública y autoridad moral frente a una ciudadanía golpeada históricamente por la corrupción y la violencia.
En medio de la campaña presidencial, el pasado judicial de Abelardo de la Espriella dejó de ser simplemente una hoja de vida profesional. Ahora se convirtió en un debate nacional sobre qué tipo de liderazgo quiere Colombia para los próximos años.






