martes agosto 18 de 2026

La reversión de la bonanza en el sector cafetero trasciende la actividad agrícola

La reversión de la bonanza en el sector cafetero trasciende la actividad agrícola

Redacción Economía

EL NUEVO SIGLO

Bogotá, agosto 17, 2026_ RAM _Luego de convertirse en una de las principales impulsoras del consumo privado y del crecimiento económico del país, el buen momento del sector cafetero que se presentó en 2024 y 2025 comenzó a revertirse en 2026.

De acuerdo con una investigación de Corficolombiana, a cargo de Alejandra Gacha y Fabián Osorio, este cambio de rumbo no se trata de un cambio menor. El café aporta cerca del 13 % del PIB agropecuario, constituye el cuarto producto de exportación del país y que, de acuerdo con la Federación Nacional de Cafeteros, sostiene el ingreso de cerca de 550 mil familias en alrededor de 603 municipios.

Además, sigue siendo el cultivo agrícola con mayor extensión del territorio nacional, con cerca de 839 mil hectáreas sembradas. La importancia económica y social de esta actividad adquiere una relevancia adicional en momentos como el actual, cuando varias regiones cafeteras enfrentan los efectos del reciente sismo ocurrido en el occidente del país.

Señala el estudio que el año cafetero 2024-2025 fue uno de los más favorables de las últimas tres décadas. La producción alcanzó 14,87 millones de sacos, su nivel más alto en 33 años, en un entorno caracterizado por condiciones climáticas favorables y precios internacionales históricamente elevados. La combinación de mayores volúmenes de producción y mejores precios impulsó el valor de la cosecha cafetera, fortaleció los ingresos de los productores y convirtió al sector en uno de los principales motores del consumo privado.

Según los investigadores, “los factores que impulsaron esta bonanza comenzaron a cambiar durante 2026. La producción cafetera acumula una caída de 12,5 % en lo corrido del año a julio y los precios internacionales atraviesan una fase de corrección tras los máximos observados en 2025. Este cambio de tendencia no solo implica menores ingresos para las familias cafeteras, sino también la pérdida gradual de uno de los impulsos que contribuyó al dinamismo reciente de la economía colombiana”.

El estudio considera que la relevancia de esta coyuntura resulta aún mayor en el contexto actual. El reciente sismo ocurrido en el occidente del país afectó varias regiones con una importante presencia cafetera. Según la FNC, cerca del 44 % del área cultivada de café se concentra en Antioquia, Cauca, Caldas, Valle del Cauca y Quindío, mientras que solo en el Eje Cafetero alrededor de 57.000 familias dependen directamente de esta actividad.

Aunque el impacto económico del sismo aún está por determinarse, estos datos recuerdan la importancia que tiene la caficultura para el ingreso y el bienestar de miles de hogares rurales en varias de las regiones afectadas.

Por otra parte, en los últimos dos años la caficultura colombiana atravesó una de las bonanzas más favorables de lo corrido del siglo XXI. En 2025, el valor de la cosecha cafetera alcanzó los $24,4 billones, 52 % superior al observado en 2024 y la más alta de la historia. La combinación de una mayor producción y precios internacionales excepcionalmente altos permitió que el sector alcanzara un desempeño sin precedentes recientes y se consolidara como uno de los principales impulsores de la actividad económica del país.

Recuperación

Este resultado respondió a la combinación de los avances en la renovación y tecnificación de los cafetales con un entorno climático particularmente favorable. Por otro lado, los precios internacionales también jugaron un papel determinante. Las perspectivas de una menor oferta mundial, asociadas a las condiciones climáticas adversas en Brasil y Vietnam, impulsaron las cotizaciones internacionales del grano durante buena parte de 2024 y 2025. Como resultado, el precio interno alcanzó un máximo histórico de $3.118.571 por carga de 125 kilogramos en febrero de 2025.

El cambio de tendencia observado en el sector cafetero durante 2026 ha respondido a la reversión gradual de los factores que impulsaron la bonanza de los años anteriores. La producción se moderó, los precios internacionales entraron en una fase de corrección y los costos de producción aumentaron, reduciendo los ingresos de los caficultores y el dinamismo que había caracterizado al sector durante los últimos años.

La reversión de la bonanza en el sector cafetero trasciende la actividad agrícola. Por ello, el principal desafío para la caficultura colombiana no consiste únicamente en recuperar los niveles observados durante la última bonanza, sino en fortalecer su capacidad para sostener el crecimiento y la generación de ingresos a lo largo de distintos ciclos económicos y climáticos. En este contexto, la renovación del contrato para la administración del Fondo de Estabilización de Precios del Café por parte de la Federación Nacional de Cafeteros representa una oportunidad relevante para fortalecer los mecanismos de estabilización de ingresos y brindar mayor certidumbre a los productores en un entorno caracterizado por una elevada volatilidad.

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