lunes septiembre 21 de 2026

Policía sí, pero no en caliente

20 septiembre, 2026 Opinión Hugo Acero

Por Hugo Acero

La intervención e ingreso de la policía a las universidades, debe ser concertada con sus directivas y no en caliente cuando se presentan las protestas violentas desde los campus universitarios.

Después de las protestas violentas en algunas universidades públicas, en particular en la Universidad del Valle donde murió un estudiante tras una explosión, se revivió la polémica respecto al ingreso de la fuerza pública en las universidades. Inclusive el Director de la Policía, General Óscar Atehortúa, aseguró a Caracol Radio que los miembros de esa institución están dispuestos a ingresar a las universidades, si los rectores los solicitan, “para darle transparencia y claridad a lo que se desarrolla internamente”

Para nadie es un secreto que al interior de algunas universidades se presentan, no solo hechos de violencia en medio de las protestas, sino que existen verdaderos problemas de seguridad que atentan contra la comunidad universitaria y los barrios circunvecinos, como la venta y distribución de drogas, accionar de milicias y de otros actores armados, se registran hurtos de computadores, video beams,  equipos e implementos de los estudiantes, equipos de laboratorios e implementos de las universidades, asaltos a establecimientos, abusos sexuales y ventas ambulantes, que en muchos casos también son explotadas por grupos delincuenciales que cobran por los espacios donde se ejerce esta actividad, verdaderas mafias como sucede en las calles de nuestras ciudades.

En igual sentido, son manifiestos los hechos de violencia interpersonal que afectan la seguridad, la convivencia y la libre expresión de los estamentos universitarios, son comunes las agresiones verbales, las amenazas y el “tropel por el tropel”, que afecta el normal desarrollo de las actividades universitarias.

Frente a estos hechos de violencia y delincuencia, la intervención e ingreso de la policía a las universidades, debe ser concertada con sus directivas y no en caliente cuando se presentan las protestas violentas desde los campus universitarios. En esta línea, debería existir un trabajo previo entre las administraciones municipales, inclusive departamentales, donde existen universidades territoriales, las administraciones de las universidades, la policía y la fiscalía para identificar los problemas de inseguridad y proponer soluciones concertadas.

Como bien lo planteó el rector de la Universidad de Antioquia, Alberto Uribe Correa, al Periódico Alma Mater en 20121 :

“La Universidad es víctima y no generadora de violencia” y más específicamente “es víctima de la delincuencia organizada…Las protestas cambiaron. Ahora empiezan los tropeles sin motivaciones políticas y ya no se escuchan discursos de los encapuchados… Los robos, consumo y distribución de drogas son actividades conexas“.

Y aseguró:

“El balón está en el campo de las autoridades que deben identificar, judicializar y condenar a los delincuentes porque contra la Universidad están actuando a mansalva y sobreseguros“

Aquí no hay que confundir intervención con ocupación territorial de los campus universitarios por parte de las autoridades de seguridad y justicia, sino de una labor profesional, concertada e inteligente que logre identificar, recoger las pruebas de vinculación de algunas personas con grupos al margen de la ley, detenerlos y ponerlos a disposición de los jueces.

Si las autoridades universitarias, las alcaldías y las instituciones de seguridad y justicia reconocen que los campus universitarios no son territorios donde todo vale, si cada una asume lo que le corresponde en materia de seguridad y convivencia y se trabaja en equipo de manera permanente, es posible solucionar los problemas de violencia y delincuencia, que hoy afectan a la mayoría de las universidades públicas.

La coordinación expuesta de todas las autoridades, permitirá definir protocolos claros de intervención, inclusive en momentos coyunturales cuando la situación de violencia y delincuencia lo ameriten. Inclusive, unas buenas cámaras en los entornos universitarios ayudarían a disuadir muchos hechos de violencia y delincuencia, incluidas las pedreas.

Por otro lado, existen experiencias que hay que mirar para aprender, como es el caso de la Universidad Nacional Autónoma de México Unam, donde conviven a diario más de trescientos mil personas entre docentes, administrativos, estudiantes y visitantes. La Unam, a través de la Dirección General de Servicios Generales, atiende la seguridad de los ciudadanos y del claustro universitario las 24 horas del día, los 365 días al año, en coordinación con las autoridades de seguridad y justicia del gobierno de Ciudad de México y con las autoridades federales.

Esta experiencia demuestra que no existe contradicción entre autonomía universitaria y seguridad de los ciudadanos, que los campos universitarios no están vedados para las autoridades de seguridad y justicia y que se puede trabajar en equipo, en donde cada institución estatal hace lo que le corresponde de la manera más profesional. En la Unam la constitución, las leyes y los reglamentos de los estamentos universitarios sí existen y se aplican. En Colombia lo que se requiere es decisión y autoridad para hacerlo.