Conmovedor acto por los 40 años del Holocausto del Palacio de Justicia

A 40 años del Holocausto del Palacio de Justicia, los presidentes de las altas cortes rindieron homenaje a las víctimas con una ofrenda floral en la placa “Que cese el fuego”

A 40 años del Holocausto del Palacio de Justicia, los presidentes de las altas cortes rindieron homenaje a las víctimas con una ofrenda floral en la placa “Que cese el fuego”
Bogotá, noviembre 07_ 2025_ RAM _ El Poder Judicial colombiano realizó un homenaje solemne en conmemoración de las vidas perdidas durante la toma del Palacio de Justicia por el grupo M-19 y la posterior recuperación. Este acto conmemorativo se llevó a cabo el viernes y celebró el 40 aniversario de estos trágicos eventos, recordando la pérdida de vidas y honrando la memoria de las víctimas. La ceremonia destacó la importancia de la memoria histórica y la justicia.
Se cumplen 40 años de ese sangriento asalto que dejó 94 muertos, entre ellos once magistrados de la Corte Suprema, y cerca de una decena de desaparecidos.
A 40 años del Holocausto del Palacio de Justicia, los presidentes de las altas cortes rindieron homenaje a las víctimas con una ofrenda floral en la placa “Que cese el fuego”.
Un llamado eterno a la memoria, la paz y la justicia.
En el marco de la conmemoración de los 40 años de la toma y retoma del Palacio de Justicia, el presidente de la Corte, magistrado Jorge Enrique Ibáñez Najar, expresó sus condolencias por los hechos ocurridos durante el 6 y 7 de noviembre de 1985.

Los mensajes durante conmemoración del holocausto del Palacio de Justicia
Cardenal Luis José Rueda, arzobispo de Bogotá: “De la curiosidad, rápidamente podemos pasar a la indiferencia y al olvido, mientras que de la compasión, podemos avanzar desde la memoria responsable a la cercanía, al diálogo, al encuentro. (…) La mirada de Jesús, compasiva, llega también a la conciencia del victimario, porque Jesús sabe mirar el corazón de todos”.
Gabriel Andrade, quien es hijo de un magistrado auxiliar del Palacio de Justicia asesinado, sufrió una realidad de algunas de las víctimas: que le estragaran a su familia los restos de un cuerpo que no correspondían a su ser querido. En el homenaje este viernes, aseguró: «Su desaparición no fue un accidente, sino el desenlace silenciado que siguió la irrupción violenta y el subsecuente manejo inadecuado, cuando menos, de la crisis. El acto miserable y cobarde de la guerrilla del M-19 fue la condición sine qua non para que la vida del magistrado auxiliar y todas las vidas que se perdieron y desaparecieron allí se esfumaran en el vacío de la impunidad».

Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Octavio Augusto Tejeiro: “Es un acto de reconocimiento al martirio mismo, al sufrimiento, al dolor, por todo lo que tuvieron que sufrir en nombre de la justicia, de la patria, la democracia, y de todas y todos nosotros. Ellos se sacrificaron para que nosotros estemos hoy aquí. Para que podamos dialogar».
Jorge Enrique Ibañez, Presidente de la Corte Constitucional: “El pacto del silencio en unos casos, y el silencio resultante de las leyes que autorizaron a otros indultos, o regularon las cesaciones de procedimiento, han impedido conocer toda la verdad de lo que aquí terminó aconteciendo. Ha privado a la sociedad colombiana de conocer la verdad judicial».

Periodistas informando sobre la toma del Palacio de Justicia
Mauricio Fernando Rodríguez, presidente de la Comisión Nacional de Disciplina Judicial: “No podemos hablar de verdadera justicia sin reparación, sin reconocer a los seres humanos detrás de las injusticias, y detrás de las tragedias, y ello aplica para todos los campos del derecho».
Jorge Enrique Vallejo, presidente del Consejo Superior de la Judicatura: “Aquella horrible noche no ha cesado. Y su penumbra apenas rota por el fuego que incineraba vidas, procesos, y civilidad, aún campean nuestra patria mientras esperamos los primeros rayos de un nuevo día cuando la verdad florezca».
Luis Alberto Álvarez, presidente del Consejo de Estado: “Es inaceptable que se exalte el heroísmo de este hecho doloroso porque eso ofende a las víctimas y humilla la memoria de nuestros muertos».


