viernes mayo 1 de 2026

Más que un servicio de urgencias: LaCardio eleva el estándar de la atención pediátrica en Colombia

La Cardio Infantil

Guillermo Romero Salamanca

En un contexto en el que los servicios de urgencias del país enfrentan una alta presión asistencial, la Fundación Cardioinfantil – LaCardio marca un nuevo hito con la renovación de su Servicio de Urgencias Pediátricas, un espacio diseñado para ofrecer atención oportuna, especializada y humana a pacientes pediátricos hasta los 18 años.

El nuevo servicio cuenta con cerca de 1.500 metros cuadrados, tres salas de reanimación equipadas con tecnología de última generación, 11 cubículos de observación y áreas de espera pensadas para brindar calma y acompañamiento a niños y familias en momentos críticos.

“Estamos inaugurando un servicio con un impacto enorme para la atención infantil de nuestra ciudad y del país. Somos un servicio caracterizado por el manejo de patologías de alta complejidad, con todas las especialidades y la tecnología más avanzada disponible”, afirmó la Dra. Verónica Morales, líder médica de Urgencias Pediátricas de LaCardio.

La renovación incorpora un enfoque de humanización del cuidado, integrando iluminación amable, sonidos de la naturaleza y ambientes diseñados para reducir la ansiedad, reconociendo que una urgencia pediátrica impacta no solo al paciente, sino también a su familia.

“Pensamos en cómo nuestros niños pueden estar más cómodos incluso en una situación de urgencia y en cómo sus familias pueden sentirse acompañadas desde el primer momento”, agregó la Dra. Morales.

Con esta iniciativa, LaCardio reafirma su compromiso con la niñez colombiana y con el fortalecimiento del sistema de salud, elevando los estándares de atención y demostrando que la mejor medicina no solo salva vidas, también sabe acompañarlas.

La Cardio Infantil

«De haber recibido de Benito Poveda más esmeraldas de Muzo para favorecerlo en otro juicio. De recibir de Isabel Rodríguez dos terneras, así como 40 botijas de leche y otros bienes más para torcer un pleito a su favor ante la Real Audiencia. De intervenir indebidamente ante la mesma, para que a don Gonzalo Jiménez de Quesada, se le diera apoyo, por fuera de la ley, cuando estuvo a punto de caer en indigencia. También se dice, señora, según testigos, que usted no le devolvió unos canutos de esmeralda finos a Juan Rangel, cuando este le requirió el valor de los mesmos alegando que eran un regalo para la Corona. Bajo el mismo asunto, Alonso Ramírez Gaseo acusa vuestra persona de quedarse con unas piedras muy bonitas traídas del mesmo Muzo, así como gramos de oro en bruto que el trujo para venderle y vuestra persona le negó, de lo cual hay testigos”.

Estos, más otros delitos, fueron enumerados ante la misma Audiencia que el atribulado Andrés Venero de Leiva había venido a combatir por corrupción.

Finalmente, la pena para el venerable anciano presidente, gracias en gran medida a su reemplazo, el presidente Francisco Briceño, quien lo admiraba como persona y funcionario, no fue tan grabe: pagar 2000 ducados de oro e inhabilidad para ejercer cargo alguno por 5 años en América. De regreso a España, pagó la multa y los 5 años le fueron rebajados a dos, pero no los cumplió porque murió a los pocos meses.

Después de su deceso, María de Ondegardo le reclamó a la Corona una gran indemnización por los servicios prestados por su marido y todo resultó de maravilla porque el rey ordenó pagarle  la suma solicitada.

Share Button