En Voz Alta: Colombia, ni paz total ni potencia mundial de la vida
La pacificación de Colombia se constituyó en un imposible igual que la tal Asamblea Constituyente; pero eso sí el «Chu,Chu, Chu» para la salud sí funcionó y a empresarios e industriales los tiene afectados con cargas tributarias.
Por Jorge Enrique Giraldo Acevedo
Al ver la situación de Colombia nos conduce a afirmar en forma categórica que la administración «petrista» terminará su mandato como presidente el próximo 7 de agosto y, la verdad sea dicha, en lo transcurrido de su gobierno el resumen es el de muchos anuncios y muy poca gestión y el propósito o política de paz total se constituyó en un fracaso total; Colombia, contrario a lo que planeaba el actual mandatario, tampoco es la potencia mundial de la vida pero sí de la muerte y la inseguridad en muchas regiones y en las principales ciudades del país es alarmante.
Tal vez lo más lamentable lo constituyó el propósito insistente del mandatario por lograr la paz total de Colombia, proyecto que no resultó y, por el contrario, fue un total fracaso. Es que el proyecto político de la de paz total resultó un imposible en su gobierno.
Por otra parte, contribuyó con la crisis en el sistema de salud con su malograda y fatídica expresión del «Chu,Chu, Chu»; además, la idea de una Asamblea Constituyente tiene todas las características de un sofisma de distracción a pocos meses de concluir su mandato.
La paz total se constituyó en un total fracaso; veamos, según datos de la entidad «Indepaz», en el año pasado ocurrieron 78 masacres con 256 víctimas y en el primer trimestre del presente año Colombia registró un aumento crítico de violencia, con 35 masacres y 133 víctimas y el aumento del número de personas en la guerrilla tuvo un crecimiento impresionante; según informes de la Fundación Ideas para la Paz los grupos armados ilegales en Colombia superan los 27.000 miembros, con un aumento superior al 23% respecto a 2025. El Clan del Golfo es el grupo más numeroso, seguido por el ELN y las disidencias de las FARC (EMC y Segunda Marquetalia). Es con cifras que se demuestra el fracaso de la paz total.
El sistema de salud, que antes funcionaba más o menos, ahora está en las peores condiciones y como ejemplo, en la «Nueva EPS», no ha funcionado en forma eficiente el proceso de suministro de medicamentos, mediante un demorado sistema de «pico y cédula”; está afectando a miles de pacientes adultos mayores y pensionados y las citas con especialistas las programan con mucha demora.
Es que, en materia del servicio de la salud, a través de las EPS, el mandatario lo que ha logrado es que los pacientes compren sus medicamentos y muchos son los que deben pagar, con sus ingresos, consultas con médicos especialistas. Lo más lamentable es que un paciente, sin el suministro de medicamentos ni atención pronta de un médico especialistas, puede morir; ya en todos los periódicos y en medios de comunicación se ha informado sobre varias personas que han muerto por mala atención médica y falta de medicamentos.
Por otra parte, los ciudadanos corrientes no entendemos las razones para que el presidente, Gustavo Petro, dedique sus últimos meses de gestión en procura de una Asamblea Constituyente; él debe entender que no existe el tiempo legal o suficiente para tramitarla; también no comprendemos que en lugar de reducir los gastos del gobierno aumente la vinculación de miles de personas mediante contratos de servicios y con «decretazos» a los empresarios e industriales los tiene afectados con impuestos, en medio de una gestión de tipo alcabalero.
Escuche señor Presidente usted prometió mucho y no ha cumplido y en soberana síntesis, lo que más ha afectado a la población es la premonición presidencial del «Chu, Chu, Chu», que efectivamente, como lo quería Gustavo Petro, hizo colapsar el sistema de salud; también la creciente inmoralidad administrativa, la inseguridad en todo el país y el afán demostrado en forma fehaciente por ejercer un gobierno a base de «emergencias económicas» y «decretazos». Esos son los principales fracasos de la administración»petrista».




