El litigio de Rosa Elvira Cely marcó la historia de Colombia en pro de la defensa de las mujeres
Bogotá, mayo 20, 2026_ RAM _A pocos días de las elecciones presidenciales, cuando el crecimiento del candidato Abelardo De La Espriella es imparable, el activismo político vuelve a disfrazarse de periodismo. Esta vez un medio de la izquierda española —propiedad de un grupo empresarial con oscuros intereses económicos en nuestro país— intenta instrumentalizar este caso 14 años después.
Para el movimiento ciudadano Defensores de la Patria esto es inaudito. Como un acto de patriotismo y respeto por la memoria de la víctima decimos de frente: ¡La verdad no se manipula!
¿Quién no recuerda el caso del brutal asesinato, violación y tortura de Rosa Elvira Cely en el Parque Nacional de Bogotá en 2012? Rosa Elvira pertenecía a “los Nunca”, ese grupo de colombianos a quienes en muy pocas ocasiones llega la justicia. Vendía dulces, estudiaba el bachillerato de noche y soñaba en grande. Todo era alcanzado con esfuerzo. No vivía de la teta del Estado. Todo un camino por delante que quedó destruido por la decisión de un individuo que creyó tener derecho sobre la vida de una mujer.
Ante la indiferencia que suele rodear a las víctimas de bajos recursos, Abelardo De La Espriella asumió la representación de su familia apenas tres días después del crimen. Para él, esa familia no debía estar sola. Por eso, con el corazón en la mano, carácter y sin cobrar un solo centavo de honorarios buscó hacer justicia como siempre lo ha hecho: en el marco de la Constitución y de la Ley.
En este caso, Abelardo, como abogado penalista, logró un cambio en la historia legal de la Patria. Demostró jurídicamente que a Rosa Elvira la mataron por el simple hecho de ser mujer. Con este litigio cerró cualquier posibilidad de beneficios judiciales y obtuvo una condena ejemplarizante para el victimario. Pero lo más importante: impulsó la Ley 1761 de 2015 (Ley Rosa Elvira Cely), que creó el feminicidio como un delito autónomo en Colombia. Esto permitió, desde entonces, investigaciones oportunas y sanciones sin precedentes. Y en un país como el nuestro, con tantos casos aberrantes contra las mujeres, esto es absolutamente necesario.
Los titulares “engañan”, la verdad no
Todos los que pertenecemos a este proyecto político tenemos la convicción de que las mujeres y los niños son sagrados. El líder del movimiento lo ha demostrado en sus propuestas de gobierno, pero desde antes lo ha demostrado con su defensa de mujeres y filantropía genuina, la que no se exhibe, pero genera un verdadero impacto.
Juntos, tenemos la firmeza para no callar lo que es una verdad a voces: Los titulares pagados no tapan la realidad. Quienes hoy intentan montar una narrativa de desprestigio chocan de frente con la realidad de los hechos y las declaraciones de las propias víctimas. La misma hermana de Rosa Elvira, Adriana Cely, dejó constancia pública del impacto del trabajo de la firma de abogados liderada por De La Espriella en el peor momento de sus vidas: “El lograr justicia también quiere decir que las víctimas puedan tener la oportunidad de tener un abogado, de llevar este tipo de procesos, (…) como sí lo tienen los victimarios, los agresores…”.
Cambiar la situación de la familia Cely fue un propósito que se hizo con trabajo disciplinado, una mente consciente de que una condena tenía que ir más allá de la palabra ejemplarizante, y la certeza de que las mujeres no pueden ser agredidas por el solo hecho de ser mujeres. Eso no es negociable. Las mujeres han sido fundamentales siempre y en la Patria Milagro lo serán aún más.
Sin embargo, este compromiso con la vida y la dignidad de las mujeres no fue un hecho aislado. La coherencia jurídica y humana de Abelardo De La Espriella se repitió al asumir la defensa de Natalia Ponce de León, logrando la promulgación de la Ley 1773 de 2016, que elevó los ataques con ácido a delitos autónomos con penas de hasta 50 años de cárcel. Con ello se terminó la impunidad de tratarlos como simples lesiones personales.
A los periodistas, a los políticos, a los activistas de siempre que operan desde medios internacionales les decimos: sus ataques sistemáticos no van a detenernos. Para Abelardo De La Espriella y el movimiento ciudadano Defensores de la Patria, la protección y el respaldo jurídico de la mujer colombiana no son promesas de última hora.
La era de la impunidad y la mentira judicial se acaba este 31 de mayo. Tigre y Raya, en primera no se falla.





