Argentina sobrevive ante una Cabo Verde épica

Miami Gardens, Florida – 3 de julio de 2026: Lionel Messi #10 de Argentina anota el primer gol de su equipo durante el partido de dieciseisavos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre Argentina y Cabo Verde en el Miami Stadium. (Foto de Darrian Traynor/Getty Images)
Miami, julio 03, 2026_ RAM _El fútbol es capaz de reventar las costuras de la imaginación, y ni el más soñador podía pronosticar lo que se vio en la tarde-noche de Miami. Argentina , la vigente campeona de la Copa Mundial de la FIFA , sufrió contra Cabo Verde . Se adelantó dos veces y otras tantas vio cómo les igualaban de nuevo. Solo a la tercera fue la vencida. Si alguien mira la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola entenderá que ese no era el guion para este partido, que lo que pasó en ese césped fue una sorpresa. Sí, es verdad, Argentina venció y la ilusión caboverdiana murió en la orilla. Lo que hicieron, a pesar de todo, formará parte para siempre de la historia del país.
Argentina dominó, incluso en ratos del partido dominó mucho, pero las sensaciones que deja su encuentro son francamente mejorables. En la primera parte fue un gran monólogo, la albiceleste tenía el balón y los africanos se atrincheraban en las cercanías de su propia área intentando resistir. Cierto es que los de Scaloni no estaban tan precisos como en sus mejores noches, algunos pases se marchaban, los controles no eran precisos con la obvia excepción de Messi, que incluso en los partidos más plomizos es capaz de aportar vértigo.
En el minuto 15, en la primera gran ocasión, el jugador del Inter Miami hizo una de esas maniobras sutiles y precisas que lleva haciendo veinte años. Le vino el balón, lo durmió con la izquierda y armó rapidísimo el disparo para superar a Vozinha. Era el 1-0 y el favoritismo que llevaba Argentina de inicio se disparaba todavía más.
El partido iba por esa línea, no muy divertido, no muy contundente, pero sí suficiente para que Argentina fuese por delante. En la segunda mitad fueron cambiando pequeñas cosas. Muy ligeramente, detalles. Alguna contra de Cabo Verde, alguna posesión más larga. No es que hubiera una sensación de peligro en el área de Argentina, pero tampoco tenía el partido del todo controlado.
La sorpresa llegó en el minuto 59. Una jugada no muy rápida que se va a banda, un envío a Duarte que, de repente, se encuentra solo delante del Dibu Martínez y cruza la bola, que va dentro. Es gol de Cabo Verde, un empate inesperado. La celebración es antológica y el partido empieza a ser distinto, porque ahora defender y mantener el resultado era un objetivo válido y también porque el cansancio estaba cada vez más presente en ambos equipos.
Argentina seguía siendo superior, pero tampoco Vozinha, el portero caboverdiano, tuvo que hacer ninguna heroicidad para detenerlos. Pasaron los minutos y entonces llegó la prórroga. Lo mejor estaba por llegar.
En el segundo minuto de ese tiempo extra, Lisandro Martínez marcó el gol para Argentina. Llegó en una jugada de balón parado, que es una de esas artes que cada vez distingue más a los grandes de los chicos en el mundo del fútbol. La pelota sale desde la esquina, Mac Allister prolonga el balón y en el segundo palo aparece el central para marcar.
El sueño caboverdiano parecía terminar ahí, bastante más lejos de lo que se imaginaba de antemano. La historia de la Cenicienta empezaba a evaporarse… hasta que volvió de golpe con un gol de Lopes Cabral diez minutos después. Bueno, gol es poca palabra para lo que se vio en el campo, en realidad fue un golazo, uno de esos que saldrá en los vídeos de resúmenes de los mundiales durante años.
Un balón en la banda, sin mucho ángulo, un zapatazo al palo más lejano que entra sin que el Dibu pueda hacer nada. Un gol increíble, una celebración fastuosa y, de nuevo, nervios para la vigente campeona. Cabo Verde había marcado dos goles, todo era agitación e incertidumbre.
Podían haber llegado a una tanda de penales, pero no sucedió, porque otro córner iba a mantener el statu quo . En este caso botado por Messi, rematado por el Cuti Romero y con el dolor añadido de que quien termina empujando el balón es Borges, uno de los jugadores de Cabo Verde.
Sería injusto decir que ese fue el final, porque en realidad los africanos volvieron a atacar, y volvieron a tener opciones reales y llamativas de marcar su tercer tanto. En esta ocasión, no pasó, se quedaron ahí, con la miel en los labios, con esa sensación amarga de la derrota pero también dulce por haber hecho lo importante. Argentina sigue en el torneo, verá a Egipto en los octavos de final. Es imposible saber si esto es un síntoma o un susto, pero lo que es seguro es que nadie que lo vio olvidará este partido.




