En Voz Alta: Es prioritario evitar desórdenes en la U.N.
Con el peso de la justicia es que se debe proteger a la comunidad en general ante las acciones de los encapuchados que operan desde la Universidad Nacional.
Por: Jorge Enrique Giraldo Acevedo
La mayoría de los habitantes de Bogotá y personas que por cualquier razón visitamos la ciudad capital de Colombia estamos de acuerdo en que el rector y demás integrantes de las directivas de la Universidad Nacional de Colombia deben hacer las gestiones del caso para que la lupa investigativa y de prevención, ante la acción vandálica de un grupo de encapuchados, eviten el caos que se presenta en los barrios vecinos al centro educativo y en el sistema del servicio de transporte de pasajeros del Transmilenio.
Reiteramos que con el peso de la justicia es que se debe proteger a la comunidad en general ante las acciones de los encapuchados que operan desde la Universidad Nacional; sí bien las manifestaciones, en términos generales, están permitidas nunca deben ser para alterar el orden público, crear confusión, desorden y mucho menos causar destrozos y hasta muertes y heridos de personas del común y miembros de la fuerza pública.
La situación que ocurre desde hace muchos años y que se agravó durante el gobierno de Gustavo Petro en predios y barrios del sector de la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá, es inaudita y la ciudadanía no se explica las razones para que individuos encapuchados salgan de los predios universitarios a causar daños al servicio de transporte en Transmilenio, en algunos comercios, residencias y hasta enfrentarse a la Policía Nacional.
Somos muchas las personas que consideramos que el Gobierno Nacional y la alcaldía de Bogotá deben tomar las medidas del caso para que estas manifestaciones, movilizaciones o movimientos de protestas, degeneren en actos vandálicos.
A la vista está otro pendiente para el nuevo presidente, Abelardo De La Espriella Otero; lo mismo que para el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán Pachón.
Nunca los predios de un centro de estudios superiores, en Colombia o en cualquier parte del mundo, deben convertirse en epicentro para que desde allí impere el desorden, la anarquía y hasta la delincuencia.




