Yo, mendigo de entrevistas…
Fue dulce mi infancia. Fátima, barrio en Manizales de calles polvorientas, de aquellos que la autoridad descartaba, alejado de rancios abolengos, donde se caminaba “abeja” y se llegaba a dormir con un ojo abierto. En el día la pelota como amiga, en canchas enfangadas, deformes y en potreros de hierba levantada. Tantos sueños.











