Pero…
Si yo fuera mexicano, habría votado contra López Obrador, cuyo apodo sigla, AMLO, se ha vuelto muy conocido. Prometió imposibles, como fundar 100 universidades públicas de calidad, y en general ofreció un populismo agresivo y maniqueo que el pueblo mexicano, desesperado, le compró. Hay, sin embargo, un poderoso pero a mi argumento, con el potencial de desembocar en un cambio virtuoso no solo para México, sino para el resto del continente.












