Sin maquillajes, cambios de fondo
Es claro que el presidente, como hacen los indios, no ha puesto el oído en la tierra para escuchar lo que se mueve en la entraña de una Colombia de ciudadanos que, a pesar de todos los discursos, promesas y proyectos viejos de años, se sienten ignorados; ni respetados ni reconocidos. Ellos, que son la razón de ser de la política y de la economía, a cuyo servicio deberían estar.












