La libertad no está en elegir menos, sino en esperar mejor
En las sociedades actuales se confunde con facilidad la abundancia de opciones con la plenitud humana. Se nos dice que ser libre es poder elegir sin límites, que la felicidad es la suma de elecciones correctas. Pero tres miradas —una psicológica, una histórica y una estructural— advierten que esa ecuación puede estar invertida

