viernes diciembre 4 de 2020

“Creemos que la oportunidad de terminar el conflicto es aquí y ahora “ :Humberto de la Calle

19 noviembre, 2013 Generales

Humberto de la Calle, el delegado encargado de las negociaciones de paz con el grupo guerrillero Farc, aseveró este martes en la Habana Cuba que esta es la oportunidad para que el grupo terrorista renuncie a la violencia y se termine la violencia en el país.

De la Calle afirmó textualmente: “Creemos que la oportunidad de terminar el conflicto es aquí y ahora. Los colombianos lo entienden bien. Esperamos que las Farc compartan este anhelo, que estén dispuestos a renunciar definitivamente al uso de la violencia. No hay espacio para el magnicidio, ni para el atentado personal. Eso debe quedar claro”

Además el encargado agregó que “no se le va a entregar a los ‘terroristas’, “Estamos buscando acuerdos razonables, buenos para el país, respetando nuestras tradiciones democráticas y el espíritu de la Constitución, para terminar la guerra e iniciar una fase de construcción de la paz”.

De la Calle también hizo un llamado a los colombianos a pensar en un país libre de guerra y conflicto, “sin noticias de asesinatos, sin ataques, sin bombas y dándoles toda su atención a los verdaderos desafíos del proceso y bienestar para los colombianos”.

Frente al segundo punto, el negociador destacó que para lograr la paz es necesario fortalecer la democracia y cumplir el anhelo de ampliar y consolidar los derechos de la oposición.

De la Calle destacó la importancia de los acuerdos logrados hasta el momento. Con respecto al cierre del punto de desarrollo rural integral: “Hay allí una visión integral de transformación del campo, capaz de crear un entorno de bienestar en el sector rural. El corazón del Acuerdo es la reafirmación de la dignidad de la familia campesina. Un cambio profundo, un renacimiento del campo colombiano”.

Frente lo acordado, el pasado 6 de noviembre, en el segundo punto de participación política afirmó: “la nueva apertura democrática para la paz requiere cumplir el anhelo de consolidar los derechos de la oposición, tramitar pacíficamente la irrupción de los movimientos sociales, abrir la puerta a nuevos partidos e introducir mayor equidad en la regulación de los mismos, generar una cultura de tolerancia y respeto, brindar seguridad y dignificar el ejercicio de la política, acentuar el pluralismo y combatir los vicios que aún tiene el sistema electoral”.

También calificó de valiosa la participación ciudadana en este proceso “hemos recibido en La Mesa de Conversaciones cerca de 17.000, a través de la Página Web que tenemos habilitada para tal efecto, los formularios físicos que están disponibles en Alcaldías y Gobernaciones, los cuatro foros organizados por la Oficina de las Naciones Unidas en Colombia en asocio con la Universidad Nacional y las que nos llegaron a través de las reuniones impulsadas en varias ciudades por las Comisiones de Paz del Congreso de la República”.

En relación a la agenda y sus seis puntos resaltó: “en respetar la Agenda pactada, la Delegación del Gobierno ha sido celosa y lo seguirá siendo. Por fuera de los temas acordados, no discutiremos con las FARC. Ellos lo saben bien, al igual que todos los colombianos, porque lo hemos dicho varias veces públicamente”.

Por último, Humberto de la Calle dijo: “creemos que la oportunidad de terminar el conflicto es aquí y ahora. Los colombianos lo entienden bien. Esperamos que las FARC compartan este anhelo, que estén dispuestos a renunciar definitivamente al uso de la violencia. No hay espacio para el magnicidio ni para el atentado personal”.

 

Intervención del Jefe de la Delegación del Gobierno en la Mesa de Conversaciones, Humberto de la Calle

 

Conmemoración de un año de los Diálogos de Paz

 

Bogotá, Noviembre 19 de 2013.

 

Buenos días.

 

Hace un año iniciamos en La Habana, en su fase pública, los diálogos con las FARC para buscar el fin del conflicto.

 

Meses antes, delegados del Gobierno y este grupo guerrillero habían suscrito el “Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera” que sirve de marco para este proceso, y en el cual se acordó la Agenda de seis puntos sobre la cual se desarrollan estas conversaciones.

 

Estamos en un proceso serio y bien encaminado, construido sobre bases sólidas y realistas.

 

Nunca antes en una negociación con las FARC habíamos avanzado tanto como lo hemos hecho hasta ahora.

 

El acuerdo sobre el primer punto, Desarrollo Rural Integral, contiene una verdadera transformación de la vida y la economía del campo. Hay allí una visión integral de transformación del campo, capaz de crear un entorno de bienestar en el sector rural. El corazón del Acuerdo es la reafirmación de la dignidad de la familia campesina. Un cambio profundo, un renacimiento del campo colombiano.

 

Y lo acordado en el punto de participación política representa una nueva apertura democrática para Colombia la cual abrirá el camino para arraigar definitivamente la paz luego de la terminación del conflicto. Para lograr una paz duradera es necesario ampliar y robustecer nuestra democracia, para hacerla más fuerte, participativa y trasparente. La nueva apertura democrática para la paz requiere cumplir el anhelo de consolidar los derechos de la oposición, tramitar pacíficamente la irrupción de los movimientos sociales, abrir la puerta a nuevos partidos e introducir mayor equidad en la regulación de los mismos, generar una cultura de tolerancia y respeto, brindar seguridad y dignificar el ejercicio de la política, acentuar el pluralismo y combatir los vicios que aún tiene el sistema electoral.

 

Pensemos por un momento en la terminación del conflicto.

 

¿Se imaginan a Colombia sin guerra, sin noticias de asesinatos, ataques, bombas y emboscadas?

 

¿Se imaginan a Colombia en paz, dándole toda su atención a los verdaderos desafíos del progreso y el bienestar?

 

¿Se imaginan todo lo bueno que podríamos hacer en un país en paz?

 

Hacer realidad este sueño es lo que nos mueve.

 

Llegó la hora de hacer todos los esfuerzos por la paz.

 

No les estamos entregando el país a los terroristas como algunos dicen.

 

Estamos buscando acuerdos razonables, buenos para el país, respetando nuestras tradiciones democráticas y el espíritu de nuestra Constitución, para terminar la guerra e iniciar una fase de construcción de la paz, en la que deben participar todos los colombianos sin distingos.

 

Todos, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, empresarios y sindicalistas. Cada colombiano desde donde se encuentre podrá aportar a la paz de su país.

 

Pero para llegar allá, debemos antes ponerle fin al conflicto, que es el objetivo de las conversaciones que hoy llevamos a cabo en Cuba.

 

En un año, los plenipotenciarios del Gobierno y el equipo técnico y asesor que nos acompaña, hemos trabajado con lealtad y compromiso, poniendo cada uno lo mejor de nosotros, dejando nuestra rutina profesional y alejados de nuestras familias.

 

Les voy a dar unos datos relevantes. Hemos estado en 16 ciclos de conversaciones con las FARC, cada uno en promedio de 11 días, lo que da 176 días que son casi seis meses. El resto del tiempo, hemos tenido decenas de reuniones con altos funcionarios del Gobierno y el Estado, con dirigentes políticos e internacionales. Hemos atendido citas con organizaciones sociales, campesinas y gremiales, con periodistas y directores de medios, además de reuniones académicas con profesores y estudiantes universitarios. Todo ello en varias ciudades de Colombia.

 

Desde la instalación de los diálogos en Oslo, Noruega, en octubre del año pasado, he dado cerca de 30 declaraciones a la prensa y La Mesa de Conversaciones emitido 27 comunicados conjuntos, un informe extenso, y otro que está en preparación y será público en breve.

 

Cada día que estamos en La Habana, sin excepción, hacemos una reunión interna los plenipotenciarios y el equipo técnico, y cuando regresamos a Bogotá nos reunimos siempre con el Presidente Santos, sus funcionarios más cercanos, los ministros que son relevantes para los temas en discusión y realizamos varias reuniones internas con el equipo y los asesores.

 

En cuanto a propuestas de ciudadanos y organizaciones de diversa índole, hemos recibido en La Mesa de Conversaciones cerca de 17.000, a través de la Página Web que tenemos habilitada para tal efecto, los formularios físicos que están disponibles en Alcaldías y Gobernaciones, los cuatro foros organizados por la Oficina de las Naciones Unidas en Colombia en asocio con la Universidad Nacional y las que nos llegaron a través de las reuniones impulsadas en varias ciudades por las Comisiones de Paz del Congreso de la República.

 

Dichas propuestas las hemos digitalizados y están a disposición de las dos Delegaciones, como valiosa fuente de inspiración para las discusiones. Valoramos mucho esta participación.

 

Y ya que estamos en este balance, permítanme recordar la Agenda de seis puntos alrededor de la cual giran las conversaciones con las FARC:

 

1. Política de desarrollo agrario integral

 

2. Participación política

 

3. Fin del conflicto, dejación de armas y reincorporación de las FARC a la vida civil.

 

4. Solución al problema de las drogas ilícitas.

 

5. Víctimas y justicia transicional.

 

6. Implementación, verificación y refrendación.

 

En respetar la Agenda pactada, la Delegación del Gobierno ha sido celosa y lo seguirá siendo. Por fuera de los temas acordados, no discutiremos con las FARC. Ellos lo saben bien, al igual que todos los colombianos, porque lo hemos dicho varias veces públicamente.

 

Creemos que la oportunidad de terminar el conflicto es aquí y ahora. Los colombianos lo entienden bien. Esperamos que las FARC compartan este anhelo, que estén dispuestos a renunciar definitivamente al uso de la violencia. No hay espacio para el magnicidio ni para el atentado personal. Eso debe quedar claro. Tenemos entusiasmo y confianza en el liderazgo del Presidente Santos. Con visión de futuro, celo democrático, realismo y determinación, orienta la enorme labor que nos ha encomendado.

 

Desde nuestra generación, los colombianos no hemos tenido un momento de sosiego. Es la hora de entregar a nuestros hijos y a nuestros nietos una Colombia en paz.

 

Humberto de la Calle Lombana

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