viernes junio 18 de 2021

Columna de opinión para seguidores del Once Caldas. Entre obreros y borrachos.

08 diciembre, 2014 Caldas, Fútbol, Fútbol Nacional, Manizales

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Por : Esteban Jaramillo Osorio

Fue su día. Aplaudido, después de ser silbado y protestado. Jugo con rabia, con ganas, con voracidad y con permanente intención de gol, así pifiara al pegarle al balón, se atravesara con sus manos Camilo Vargas el portero de Santa Fe, o se resbalara al impactar hacia la portería. Era su noche. Corrió por toda la cancha, con aplicación táctica, hasta encontrar la red, que lo hizo, rubricando la faena, la figura del partido.
Edwards Jiménez, con la carta de salida en la mano, tuvo su revancha. Estuvo en el momento clave, para un logro oportuno y fundamental en la aspiración, hecha realidad, de regresar a torneos internacionales.
El Once hizo caso omiso, con su producción, a la ausencia irresponsable de su goleador Arango. Supo sobrellevar la abstinencia técnica con tal empuje, que rebaso con amplitud en ocasiones de gol a su enemigo. A Santa Fe amplio favorito, le jugo con disciplina, con un cuidado obsesivo de la portería. Confrontó con protagonismo, con virilidad en los duelos planteados, fue rápido en su accionar, atento, concentrado y oportuno.
De otra parte, ha luchado durante años el Once Caldas contra la indisciplina de “los ídolos”. Lo ha intentado de todas las maneras posibles. Con red espontanea de taxistas informantes, con apoyo de la policía, con visitas relámpago a sus residencias, con onerosos castigos económicos, con pedagogía y hasta amenazas de despedida. No ha podido extirpar el espíritu festivo y desordenado, con predilección a la noche con sus juergas y chicas provocativas, de jugadores con cabezas huecas, inconscientes de la responsabilidad adquirida. Pareciera que otros son los ámbitos para ser reconocidos. No hay vecino más incómodo que un futbolista por sus ruidos y sus escándalos descontrolados. Ni alguien que desencadene más disgustos que el deportista descarriado, que obra con desfachatez y sin cordura.

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