sábado septiembre 25 de 2021

Las Universidades, a sintonizarse con el posconflicto:Juan Carlos Henao

09 diciembre, 2014 Educación

El rector de la Universidad Externado de Colombia, Juan Carlos Henao, propuso el establecimiento de un sólido programa de becas para los desmovilizados del conflicto colombiano en las universidades públicas y privadas, como una medida para ampliar el acceso a la educación de los colombianos y una señal inequívoca del compromiso de la educación superior con la construcción de un país en paz. La iniciativa fue presentada el pasado lunes 1° de diciembre durante el Foro “Colombia en tiempos de paz”, organizado por El Espectador y Caracol, dentro de un conjunto de ideas sobre cómo puede la universidad ser factor primordial de la aclimatación de la paz en el país..

Entre sus planteamientos indicó que “debemos tener claros los conceptos de pluralismo, tolerancia, e inclusión social, que son valores educativos por excelencia. Tenemos que rechazar el ánimo de superioridad sobre el otro, cuando miramos por encima del hombro y decimos «usted es el hampón, yo soy el santo».

Igualmente, como educadores hemos de promover la incertidumbre frente a la seguridad como actitudes ante la vida, para alejarnos de las verdades reveladas y de los dogmas, y estimular la investigación sobre todos los problemas que aquejan a nuestra sociedad. Este es otro de los aportes fundamentales de la academia, la cual si bien no toma decisiones, su papel radica en la producción de insumos valiosos para el poder político, encargado de tomarlas.

“La Universidad como institución debe estar en sintonía con los grandes debates nacionales, sin perder la distancia crítica ni el rigor académico”, puntualizó Juan Carlos Henao y mencionó cómo, por ejemplo, desde la academia se debe orientar la construcción de las leyes estatutarias que surjan como resultado de los acuerdos de La Habana, para garantizar su solidez desde el punto de vista jurídico a la hora de pasar el examen en la Corte Constitucional.

Con respecto a la apertura de posibilidades de acceso a la educación para los desmovilizados, el rector señaló como desafíos el desarrollo de programas de preparación sicológica para “montarlos en un lógica diferente a la de la guerra”.

Al hacer referencia al desarrollo propiamente dicho del proceso de paz, el rector invitó al país entero a reconocerle a la guerrilla legitimidad, pues a pesar de los crímenes execrables cometidos por la organización alzada en armas a lo largo de los años, muchas de sus luchas, como la que tiene que ver con la tierra, son legítimas de manera incuestionable.

Explicó que reconocer la legitimidad de la contraparte implica despojarnos de la visión polarizada y extremista que ha caracterizado a la opinión colombiana nacional, mirar los grises que dibujan la realidad, antes que los blancos y los negros, y aceptar que ninguno de sectores enfrentados está tan limpio de pecado como para tirar la primera piedra.

El Estado colombiano, subrayó el conferencista, ha sido contrario al fin de la paz en numerosas oportunidades, con episodios tan vergonzosos como el exterminio de la U.P., el Estatuto de Seguridad de Turbay, con sus torturas sistemáticas, la alianza de los paramilitares con las fueras del orden, entre otras, sin contar el clientelismo, la corrupción, la ausencia permanente del Estado en las regiones del país, especialmente en las más marginadas, hecho que dio pie al florecimiento de los movimientos insurgentes. “Debemos hacer un acto de contrición y de humildad. Si partimos de que el Estado colombiano ha sido perfecto, estamos empezando mal. Que sea perfectible es otra cosa”.

“Ojalá logremos romper la idea de que en Colombia estamos predestinados a la guerra”, expresó el rector tras señalar cómo la palabra “guerrillero” ya aparece en documentos oficiales hacia el año de 1840, y cómo nuestra historia se repite en una estructura similar al Bolero de Ravel. No por otra razón durante el siglo XIX en nuestro país se libraron 42 guerra civiles “lo que lleva a pensar que la cultura colombiana es una cultura para la guerra”.

Pero hay que romper el esquema, cambiar el chip, aseguró Henao, incluso transformar el famoso lema del General Francisco de Paula Santander “Si las armas os dieron la independencia, las leyes os darán la libertad”, en uno más adecuado al momento como  “si las armas nos dieron la independencia para la guerra, la paz nos dará la libertad”. A continuación recordó una de las frases más significativas del expresidente Santiago Pérez (1874 – 1876), cordirector del Externado en el siglo XIX: “Empleemos, pues, la energía y el valor de nuestro carácter en conservar la paz, venciendo nuestra habitual inclinación a las luchas armadas. Alcanzaremos así una victoria superior a las que pudiéramos obtener en cien combates, porque será la victoria sobre los vicios inveterados de nuestra educación social o la omisión del empleo de la fuerza para la solución de las dificultades políticas”.

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