jueves julio 18 de 2024

Libertad de contenidos, producción de contenidos

13 diciembre, 2014 Opinión

El servicio de noticias Google News en España ha anunciado que, a partir del 16 de diciembre, cesará actividades: no más indexación a los titulares y noticias de los editores españoles (por ahí derecho están los de Colombia, también, ya que esta página enlaza contenidos de páginas noticiosas de acá) en ese portal, que en adelante tendrá un aviso que explica la situación.

La razón para ello es la nueva Ley de Propiedad Intelectual que se ha promulgado en España: dispone que aquellos sitios que agreguen noticias deberán pagar una compensación a los editores, así lo que estén poniendo en su página sea un fragmento de la noticia o un titular. Esa es la forma en la que opera Google News España: es un agregador de noticias tras noticias que producen otras empresas periodísticas. Un click sobre un titular conduce inmediatamente hacia la página del medio. El debate, entonces, se parte en dos.

Por un lado hablamos del tráfico: no hay que ser un experto en temas digitales para saber que Google genera un nivel de visitas determinado para todos los medios. Ese es el temor que tienen los críticos de la medida y los temerosos de la salida de este servicio de noticias: que el boquete de muchos de los visitantes se abre, primero, por ahí. Por lo menos una porción generosa de los usuarios. De acuerdo con los expertos en la medición del uso de internet, en promedio, el 40% del tráfico para los sitios de noticias del mundo proviene del servicio de información que tiene este buscador.

No es poca cosa: en España los temores se encaminan hacia los medios independientes, cuya circulación se da sólo a través de empresas digitales. A pesar de que el Ministerio de Cultura de ese país dice que el acceso a la información por internet será garantizado, el escepticismo no puede ser un punto aparte de toda esta discusión. Dicho en términos más simples, “todas las visitas que Google News traía de lectores españoles y latinoamericanos desaparecen”. Y si ya existía un nicho (gente que entra ahí para enterarse de las noticias), peor: las consecuencias se verán.

Por otro lado está la plata. Richard Gringas, representante del portal, dijo que no ganan dinero con publicidad: por tanto, y desde esta perspectiva, el nuevo enfoque de pagar no es sostenible. No hay un bolsillo de dónde sacar la plata.

Este es un ejemplo perfecto del gran debate que nació con la aparición de nuevas tecnologías que permiten compartir contenidos de forma rápida y gratuita: esa sociedad del conocimiento que Internet pensó desde un principio. No estamos de acuerdo con la testarudez de ninguna de las dos partes en conflicto: todos pierden con este par de decisiones. Pierde Google en términos de visibilidad y de funcionalidad: está desatendiendo la razón por la que fue creado. Y pierden los portales de noticias: un pedazo importante de su tráfico, de usuarios acostumbrados, se alejarán.

¿Imposible llegar a un acuerdo? Es apenas natural la exigencia de cobrar por contenidos que se han producido a un costo y son propios. La ley para imponer ese cobro, sin embargo, resulta apresurada y salida de la realidad práctica del uso de la información hoy. Así como Francia o Alemania lograron acordar un arreglo eficaz con Google News, las autoridades deben buscar proteger la propiedad intelectual, claro, pero de una manera acorde a este nuevo mundo de bienes intangibles: pensar el sistema al revés, como ha sucedido en España, es la puerta para un escenario en donde todos pierden.

EL ESPECTADOR/EDITORIAL

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