martes julio 27 de 2021

Copiloto habría provocado deliberadamente tragedia del Airbus A320 en los Alpes

26 marzo, 2015 Internacionales

Andreas Lubitz, el copiloto del avión de Germanwings.

El Fiscal de Marsella Brice Robin, a cargo de la investigación, afirmó esta mañana que el copiloto del A320 de la aerolínea Germanwings, podría haber estrellado deliberadamente el avión, aprovechando que el piloto abandono momentaneamente la cabina para ir aparentemente al baño, sin que por supuesto se conozcan las razones o motivaciones de su acción.

De acuerdo con el fiscal, el copiloto Andreas Lubitz, de 28 años, habría acelerado el descenso de la aeronave en forma deliberada para precipitar la tragedia. El descenso fue de 1.000 metros por minuto y no hubo ningún mensaje de urgencia o de ayuda.

“Cuando el piloto salió del baño… ya no le volvió a abrir la puerta”, afirmó el procurador a las familias de los 150 fallecidos en el avión Airbus 320 que se han desplazado hasta la zona del siniestro.

Según Robin, de la grabación se deduce que el copiloto tenía la “voluntad de destruir el avión”, aunque descartó que este tuviera algo que ver con el terrorismo.

El copiloto, de nacionalidad alemana, “accionó el botón de descenso de manera voluntaria”, mientras que los controladores le llamaban “sin obtener respuesta”.

El funcionario estableció que de acuerdo con los últimos diez minutos de grabación, el copiloto asumió el mando de la nave a petición del comandante. Posteriormente, se escucha un ruido que identifica con el de un asiento que se echa para atrás y la puerta que se cierra.

Así, pues, señaló el copiloto fue quien manipuló y accionó “de forma voluntaria” el descenso.

Luego “se escuchan llamadas del comandantes, por el interfono, identificándose, pero sin recibir respuesta del copiloto”. “Su respiración, en apariencia al menos es una respiración normal”, añadió.

“Los gritos de los pasajeros solo se oyeron en el último momento”, puntualizó el fiscal.

Los últimos minutos de la conversación grabada entre el comandante y el copiloto, éste tuvo respuestas “lacónicas, breves”. Fue en el momento en el que el profesional al mando del aparato comenzó a hablar del aterrizaje.

“La acción sólo puede ser voluntaria. Escuchamos una respiración humana hasta el impacto”, precisó el fiscal.

No es la primera vez que un piloto se queda fuera de cabina. En febrero pasado un avión de la compañía Delta Air Lines tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia porque el piloto no pudo ingresar a su sitio. El copiloto tuvo que asumir el mando y realizar la operación.

Andreas Lubitz, el copiloto del avión de Germanwings, de 28 años, era natural de Montabaur, en la región de Renania Palatinado y tenía una experiencia de 630 horas de vuelo con la aerolínea, a la cual estaba vinculado desde el año 2013.

Lubitz se había formado en Bremen y en la Escuela de Vuelo de Lufthansa, por lo que era considerado como un joven muy bien preparado para el trabajo.

El joven obtuvo su licencia de vuelo en junio del año 2010 y habría tenido que renovarla dentro de tres meses.

Por su parte, el comandante del avión, Patrick S., era un piloto experimentado, acumulaba más de 6.000 horas de vuelo con Airbus y conocía a la perfección la ruta y el avión que pilotaba.

Lubitz, de 28 años, nació en la pequeña localidad de Montabaur, en el estado federado de Renania-Palatinado (oeste de Alemania).

El copiloto tenía una experiencia de 630 horas de vuelo y había comenzado a trabajar en Germanwings en septiembre de 2013, según informó a Efe un portavoz de la aerolínea alemana Lufthansa.

La alcaldesa de Montabaur, Gabriele Wieland, explicó a la agencia de noticias alemana ‘DPA’ que el joven había vivido con sus padres y tenía también un apartamento en Düsseldorf, ciudad a la que se dirigía el avión de Germanwings que se estrelló con 150 personas a bordo en los Alpes franceses.

«Andreas murió como primer oficial de servicio en la catástrofe aérea», publicó en su página el Club de Deportes Aéreo (LSC Westerwald) de Montabaur, del que era miembro, al conocer la noticia del accidente el pasado martes.

«Cumplió su sueño de volar, sueño que ahora ha pagado caro con su vida», manifestaban sus compañeros del club en recuerdo de un joven que, señalaban, «comenzó como piloto de planeadores y llegó a ser piloto de un Airbus A320».

A partir de las grabaciones que revelaron las cajas negras, el fiscal de Marsella encargado del caso, Brice Robin, explicó que el copiloto Lubitz inició el descenso del avión «de forma voluntaria» cuando se hallaba solo en la cabina del avión, luego de que el piloto le entregó el control para ir al baño.

Luego, el copiloto rechazó abrir la puerta de la cabina al comandante y accionó el descenso del avión «con voluntad de destruir el avión».

Lubitz estaba vivo en el momento de la colisión, según han averiguado los investigadores, ya que escucharon su respiración hasta el final en la grabación de una de las cajas negras.

‘Era un tipo normal y amable’ dicen sus vecinos

El alemán Andreas Lubitz fue descrito por los vecinos de su localidad natal de Montabaur como un «tipo normal» y un «joven amable». «Era un tipo completamente normal», dijo Klaus Radke, jefe del club de vuelo local donde Lubitz recibió su primera licencia hace algunos años.

En el otoño pasado, Lubitz regresó a la academia para un curso de actualización con Radke. «Lo llegué a conocer (…) como un joven amable, divertido y educado», dijo Radke.

La pequeña localidad de 12.000 habitantes del oeste de Alemania se encontraba conmocionada, desde el jueves, con la noticia de que los fiscales franceses sospechaban de que Lubitz había estrellado deliberadamente el Airbus.

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