sábado octubre 24 de 2020

Pitar o morder

esteban-jaramillo2Por Esteban Jaramillo Osorio.

“Las polémicas arbitrales son tan inevitables como los impuestos y la muerte”

Hay la sensación de que la de árbitro, es una de las peores profesiones del mundo. Quien actúa como tal, en tantos casos, no se quiere, o no se respeta. Ocurre a menudo, que sea víctima de agresiones, insultos, desaprobación y vetos.

Pecan algunos árbitros por exceso, con su sobredosis de pito, su autoritarismo y su tendencia a la provocación a los jugadores. Y, por defecto, cuando no aplican correctamente las leyes del juego, insinuando con su conducta cierta tendencia a la manipulación de los resultados. Olvidan los árbitros que, en el campo, donde ellos asumen vergonzoso protagonismo, los héroes son otros. Que su misión, además de dirigir, es pasar inadvertidos, sin aires de artista.

Acciones polémicas las hay con inusitada frecuencia, estudiadas, la mayoría de las veces, en función del resultado y sus incidencias. Todo porque quien peca y muchos de quienes las analizan, tienen grietas en el conocimiento del juego. El bochorno es permanente. Un gol en fuera de lugar aquí, uno con la mano allá, un empujón en el área “no visto”, o un penalti inventado que cambia un resultado. Además de ciertos favoritismos no ocultos hacia jugadores y clubes.

Recuerdo que en el pasado, el árbitro era el garante del espectáculo. El encargado de preservar las normas y el espíritu competitivo. Los hubo con pantalones cortos, camisa corbata y saco y vestían de negro para no llamar la atención. Luego llegaron las estridencias en la indumentaria y los desfases escandalosos.

“Es único el reglamento”, decía hace poco Jorge Barraza, experimentado y leído periodista, en un interesante artículo sobre el asunto, publicado en El Tiempo. No hay un reglamento especial paralelo, inventado por el árbitro y menos uno, retocado por los periodistas que analizan el tema, subordinado a caprichos, pasiones e ignorancia. No puede ser lindo un gol en posición ilícita, ni valida la acción de quien empuja el balón con la mano.

PD: De contera, algunos de los expertos arbitrales, trepados en los tronos del saber, señalan, sindican y castigan, exigiendo sanciones ejemplares, por errores que cuando pitaban, ellos mismos cometían.

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