sábado noviembre 28 de 2020

Bocón y provocador

esteban-jaramillo2

 Por Esteban Jaramillo Osorio.

 Las ofensas duelen de acuerdo con su procedencia. Me voy a referir  al término malparido, atribuido a la selección Colombia por parte de un  periodista argentino, pendenciero de oficio y ávido de protagonismo. El agravio  no afecta. Darle importancia sería rendirle un culto a la estupidez.

El autor, un bufón peleonero, plagado de escándalos por su locuacidad incontinente, encontró ideal la ocasión para sembrar de bombas explosivas, la antesala del juego de Colombia- Argentina, valido y trascendental en copa América. La grosería es, tantas veces, una propiedad del arrogante y, ¡hay dios!, si lo son, tantos argentinos, expertos en la provocación premeditada.

Se interpreta en el arte del insulto, el caso que nos asiste, como una treta para atizar el descontrol en las huestes colombianas.

Intentado el cometido, sin lograr desequilibrar el ambiente interior y exterior de la selección, el perifoneador de turno ha ensayado cuanta disculpa ha podido, en el afán de redimirse ante los incautos.

No es el primero ni será el último. Casos ha habido.

Perverso, pues, no malparido, aquel que  pretende instalar el desorden en el rival, a través de palabras virulentas, ofensivas y de alcantarilla.

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