miércoles mayo 12 de 2021

A VUELAPLUMA

27 septiembre, 2015 Opinión
Augusto León Restrepo Ramírez
Por Augusto León Restrepo
Estuve pendiente por radio y televisión de la visita del Santo Padre  a la isla de Cuba gobernada por Fidel y Raul Castro, donde impusieron  un duro, ateo y persistente socialismo de Estado, que apenas ahora, y gracias a la diplomacia desplegada por el Pontífice argentino abre su visión hacia otros sistemas, en especial al que representa el Presidente norteamericano Barack Obama, quien a partir de hoy y por breves días se convertirá en el anfitrión del Padre  Jesuita Jorge Mario Bergoglio, jefe espiritual de los católicos romanos del mundo.
De todos los documentos gráficos, el que mas me impresionó fue el del Papa y Fidel en coloquial conversación, acompañados en primer plano por una dama de blanco, de nombre Dalia Soto del Valle, segunda esposa de Fidel Castro, de profesión maestra , madre de cinco de los hijos de Castro y 20 años mas joven que su ya legendario marido. El Papa , muy atento  y muy de cerca, casi que como en  confesión, escucha con alguna dificultad al balbuceante Fidel, que a pesar de sus limitaciones, luce enfático en las frases que dirige a su también legendario interlocutor, quien en poco tiempo se ha consolidado como el Papa del diálogo y del entendimiento y que ha logrado la proeza de aproximar a los mas antípodas de los líderes políticos del universo. Este cuadro lo he repetido varias veces y corresponde al registro gráfico que del encuentro de cuarenta minutos hizo la cadena oficial de la televisión cubana en la residencia particular de Castro,  lugar al que llegó el Papa fuera de su itinerario oficial, actuación  que con seguridad le ganará despiadadas criticas por parte de quienes son ajenos al espíritu de los tiempos que acepta la coexistencia humana como algo natural, ajena los credos y las ideologías: » El servicio nunca es ideológico ya que nunca se sirve a ideas, si no que se sirve a las personas » . La obligatoria y civilizada convivencia.
El Papa no fue ajeno a las conversaciones que se adelantan en Cuba para terminar el inveterado conflicto armado  y en las que está en juego  el futuro pacífico de los colombianos.  Para los periodistas de la BBC de Londres, que cubren la visita del Papa, en lo que se refiere a su homilía habló  sobre las ideas de hermandad y unidad pero el mensaje político mas directo no lo envió a Cuba si no a Colombia.  » Que la sangre vertida por miles de inocentes durante tantas décadas de conflicto armado sostenga todos los esfuerzos que se están haciendo para una definitiva reconciliación…..Por favor, no tenemos derecho a permitirnos otro fracaso mas en este camino de paz «.  Desde su corazón el Papa deseó que tanto en Cuba como en Colombia, cesaran las violaciones al hombre de carne y hueso y le permitan ingresar a la dignidad de la vida, con » concordia, justicia y fraternidad «. Ojalá que este mandato sea asimilado por la dirigencia colombiana y todos a una participen en el máximo logro de consolidar el acallamiento de los fusiles fratricidas.
Desde luego que también estuve atento al desarrollo del encuentro entre el Presidente Santos y el Presidente Maduro en la acogedora ciudad de Quito. Y como lo expresé hace poco, yo soy apaciguacionista. Por consiguiente, entendí  a derechas la posición del gobierno colombiano. Con toda seguridad, las discusiones privadas entre los dos mandatarios fue directa y sin protocolos. Que desde luego no podían ser expuestas con todos los detalles  para la galería y los expectantes observadores. Las conclusiones y fórmulas, garantes de las cuales son los amables componedores  Correa y Tabaré Vásquez, fueron diplomáticas y sensatas.
 Nada de despeluques ni de ofensas personales, ni  tampoco  demostraciones públicas de reconciliación personal , como abrazos y flores que fueron comunes en la época de Chaves y de Uribe. Soluciones inmediatas a cargo de sendas comisiones de ministros y funcionarios epecializados, que deben normalizar a corto plazo las fronteras, tarea difícil y enjundiosa, fronteras que han sido quemantes y ardientes desde hace muchos años y que apenas, a raiz del incendio de hace un mes,   se miran con objetividad. Hay bandas criminales y mafias contrabandistas que operan ante la complacencia de las autoridades  venales de ambos lados de las fronteras;  poderoso narcotráfico y violaciones de derechos humanos ; y actitudes belicistas  por parte de militares venecos que van a ser investigadas, ojalá con prontos resultados, como también duros tratamientos  a los colombianos  que algún día como desplazados o como rebuscadores prefirieron vivir en Venezuela y que son expulsados ahora sin miramiento alguno. Y autoridades boconas como Maduro y Cabello, provocadoras e irritantes. Cierto. Pero insisto, soy de quienes prefieren el arma del hisopo papal que riega agua reconciliadora , al hisopo de los despelucados y despelucadas  que les gusta  rociar abundante gasolina sobre el polvorín y que desde anoche preconizan el fracaso diplomático de Santos y de Colombia en Quito. Lo que me hace recordar a algunos asistentes a los tendidos altos de los cosos taurinos, que al tercer toro piden la rápida muerte del toro, del torero y de todos los filisteos, porque no quieren lidia, arte, si no sangre.
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