San Andrés no está en decadencia UNO Y DOS
Cuando se está varios días cerca del mar y se llega a tierra firme, como que se siente cierta opresión física. La lontananza, el horizonte acuático, produce la sensación de libertad, de abrazar lo ilimitado, de confundirse en sus amaneceres y atardeceres con el misterio que encierran sus profundidades. Y si se regresa a San Andrés, y se embriaga con su mar de siete colores











