miércoles enero 27 de 2021

No se dejen robar la Alegría y la Esperanza fue el primer mensaje del Papa a los jóvenes en Colombia

06 septiembre, 2017 Generales, Internacionales

Bogotá, 06 de septiembre_ RAM_ «Gracias por la valentía, gracias por el coraje, no se dejen robar la alegría»

Saliéndose de los protocolos como siempre, el Papa Francisco dio su primer mensaje a los jóvenes colombianos, reunidos en la Nunciatura Apostólica después de un recorrido de 15 kilómetros desde el aeropuerto de CATAM de la Capital Colombiana.

En su primer pronunciamiento en territorio colombiano el Papa Francisco se dirigió a los ciudadanos con palabras de agradecimiento por la efusividad con que fue recibido en el país.

Tras llegar a la Nunciatura Apostólica, Francisco agradeció al pueblo colombiano y le pidió seguir siempre adelante.

El Papa se dirigió especialmente a los niños y jóvenes de Colombia, a quienes agradeció “por la alegría que tienen”.

‘No pierdan la esperanza’

“Se levantan, son héroes y van adelante, sigan adelante así, no se dejan vencer, no se dejen engañar, no pierdan la alegría, no pierdan la esperanza, no pierdan la sonrisa, sigan adelante”, dijo tras darles la bendición a quienes lo esperaban allí y rezar el Avemaría.

Francisco departió con jóvenes rehabilitados a través de la Fundación del padre Javier de Nicoló. Ellos le obsequiaron una ruana, un velón y un vitral y él les reiteró: “Gracias por la valentía, gracias por el coraje, no se dejen robar la alegría, no se dejen robar la esperanza”.

Tras esto, el Papa ingresó a la capilla, donde se reunió con personal de la Nunciatura y le ofreció flores a la Virgen y gratitud por la bonanza del viaje. Allí lo esperaba una cena privada, antes de su descanso. El firmamento estaba azul, el día fue soleado. Había la sensación de que Bogotá no era la misma con el Santo Padre en la ciudad. Francisco acababa de dar su “primer paso” en Colombia.

Frente a la Nunciatura Apostólica Francisco recibió un homenaje que le tenían preparado los niños del Idiprón, a quienes el sumo pontífice les pidió “no dejarse robar la alegría”.

Era un grupo de jóvenes de IDIPRON el que lo esperaba a la llegada a la Nunciatura Apostólica, jóvenes que ha salido de las drogas y de vivir en las calles gracias al gran trabajo del ya desaparecido padre Javier de Nicoló.

Lo recibieron con canciones colombianas y de jóvenes, lo invitaron a sumarse a su parche y él con la sencillez que le caracteriza como humano, aceptó hacerlo y humildemente recibió algunos regalos que le tenían como una ruana de color blanco, con los símbolos del Vaticano, un velón con la imagen de la Virgen de Chiquinquirá y un vitral en donde se mostraba a un Cristo vivo como el que él ha predicado siempre en su carrera religiosa y más ahora como jefe de la Iglesia Católica.

Pidió dejaran a las jóvenes seguir cantando unas horas más y muy amable les pidió que luego lo dejaran descansar para poder continuar con su agenda de esta visita a Colombia.

Pero el mensaje fue profundo, les pidió que no se dejaran robar la fe, la esperanza y la sonrisa, les dijo que no se dejaran engañar, que no se dejaran vencer y que siguieran adelante con esa fe y esperanza que es de verdaderos héroes que al final da como resultado la verdadera paz sin odios y unión entre todos.

Luego de impartir la bendición a los presentes, se retiró a continuar con la agenda privada de la visita, aunque cabe destacar la amabilidad y sencillez que tuvo durante el tiempo que duró el recorrido por la calle 26 de la Capital Colombiana quienes miles de feligreses rompiendo las barreras de seguridad llegaron a él para ofrecerles su cariño, entregarle algunos regalos y flores.

Hubo momentos en el recorrido que los encargados de la seguridad la vieron difícil porque la multitud rompió las barreras para estar con él, quien se sintió identificado desde un comienzo luego del saludo con el presidente Santos y su esposa y de romper por primera vez el protocolo para saludar un grupo de jóvenes y niños que se encontraban en el Terminal Aéreo y recibir de manos de Emanuel, el hijo de Clara Rojas quien nació en cautiverio el primer regalo como bienvenida al país.

Quizá el abrazo más significativo fue el que le dio a un soldado y campeón paraolímpico, a quien bendijo y le dio reconocimiento por el gran sacrificio durante los momentos difíciles de la guerra fratricida en Colombia. Hombres y mujeres que tuvieron que ver con la guerra interna del país se saludaron con el Pontífice quien no puso cuidado al cansancio que traía después del gran recorrido desde el Vaticano a la capital colombiana.

No se cansó de decir gracias y dar consejos como un padre a los hijos y le respondieron los bogotanos y colombianos al lado de la vía y se notó la emoción de propios y extraños por la visita del Francisco el papa que se inició este miércoles y que finaliza el próximo domingo en la ciudad de Cartagena.

Después de 12 largas horas de vuelo desde Roma hasta Colombia, el Papa Francisco aterrizó en el Aeropuerto El Dorado de la capital del país, donde dará inicio a su vista durante cinco días hasta el próximo domingo.

Francisco visitará las ciudades de Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena.

El máximo jerarca de los católicos llegó en el Airbus A330 de la compañía italiana Alitalia, que despegó del aeropuerto romano de Fiumicino poco después las 11 de la mañana, hora italiana, y tenía previsto aterrizar en el aeropuerto internacional de ElDorado, de Bogotá, hacia las 4:30 de la tarde.

Francisco descendió del avión que lo trajo a Bogotá y durante algo más de cuarenta minutos, saludó a los cientos de personas que lo recibieron en el Aeropuerto de Catam, encabezados por el presidente Santos, incluyendo muchos niños que le cantaron, bailaron y lo recibieron con alborozo.

Ahora inicia su tránsito por la calle 26 hacia la Nunciatura apostólica, donde descansará de su largo viaje.

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