jueves agosto 22 de 2019

Juegos nucleares peligrosos El planeta peligra

Por: Mario Ramírez Arbeláez

EL MUNDO entero debe decirles a las grandes potencias: alto ahí al juego con candela, alto a la desenfrenada carrera armamentista nuclear, alto a buscar la destrucción del globo terráqueo.

Este planeta donde vivimos es de todos, no solo de los países que hacen alarde guerrerista día a día, se muestran los dientes por cualquier impase y sin medir consecuencias, se retan a ver quién tiene mayor y más potente armamento.

Después de los enfrentamientos de Estados Unidos –Rusia por el tema de Ucrania, de Siria y de Corea del Norte, ahora la crisis es porque la premier británica diera un ultimátum de 24 horas a Moscú para que explicara envenenamiento de un exespía ruso, con presunta intervención Rusa.

La portavoz del Ministerio ruso de Exteriores, María Zajarova, ha respondido que “Nadie puede imponer un ultimátum de 24 horas a una potencia nuclear, no vale la pena hacerlo”, ha señalado la diplomática rusa.

Un enfrentamiento bélico en los actuales momentos es de alto riesgo, con inmensas pérdidas humanas y graves consecuencias ecológicas para el planeta.

Lo que preocupa al mundo, a la prensa y a los expertos en temas de armas, porque yo no lo soy,  y pone los pelos de punta, es que Rusia presento un drone submarino en el marco del proyecto del sistema oceánico de usos múltiples “Status-6” o en español “Estado-6”. Los datos sobre esta arma entraron por primera vez en los medios de comunicación, en el mes de noviembre 2015, después de la reunión en Sochi .

Según los expertos, este drone submarino tiene una profundidad de marcha de hasta un kilómetro. Su velocidad es diez veces superior a la velocidad de los torpedos modernos (hasta 185 kilómetros por hora) con un propulsor energético nuclear que asegura la entrega de su carga en el alcance prácticamente ilimitado.

Agregan los estudiosos que la potencia de munición nuclear instalada en el drone puede ser de más de diez megatoneladas. La potencia del nuevo torpedo es como mínimo de 500 veces más que de la bomba arrojada por los Estados Unidos en Hiroshima de 20 kilotones.

Explican los expertos en temas de armas y guerras, que de llegar a ocurrir una explosión de varias de estas cargas cerca de una costa pueden experimentar un tsunami con una altura de olas de hasta 30 metros. En el caso de la utilización de estas armas en contra de los Estados Unidos y ante la imprevisibilidad de los vientos puede afectarnos a los latinoamericanos.

Confirman además su invulnerabilidad, de acuerdo a los parámetros técnicos del aparato submarino. Esto se consigue de una mayor profundidad de inmersión, alta velocidad de desplazamiento, impredecible para el enemigo de la ruta de movimiento al blanco y por lo tanto la imposibilidad de detección del drone, porque no hay trazas de su desplazamiento.

Teniendo en cuenta las declaraciones del presidente de la Federación de Rusia sobre el éxito de la realización de los ensayos del propulsor energético nuclear del drone es posible suponer que el sistema oceánico de usos múltiples está en la fase final de su creación.

Recordemos que la llamada Crisis de los Misiles, hace cincuenta años, expuso al mundo a un enfrentamiento nuclear que habría tenido consecuencias devastadoras. La diplomacia, la experiencia, la sensatez y la magnanimidad de Kennedy y kruschev evitaron el holocausto.

Por eso ante la historia es claro que las decisiones tomadas aquel 22 de  octubre de 1962 salvaron al mundo de una tercera guerra mundial.

Al margen del conflicto se desarrollaba el Concilio Vaticano II,y  el papa Juan XXIII pedía a las dos potencias que no permanecieran sordas ante la angustia de la Humanidad.

Ahora el papa Francisco ha hablado en más de una ocasión de “Guerra Mundial por partes” o de “Tercera Guerra Mundial” con “guerras zonales”. Incluso en el Consejo de Seguridad de la ONU, en medio de un lio técnico y de concepto, llegó a hablarse de Guerra Mundial .

Si el mundo no recuerda su historia y sus errores, está condenado a repetirlos .

Entonces, me pregunto finalmente, ¿será posible que los líderes mundiales se preparen para la paz y no para la guerra?

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