lunes septiembre 16 de 2019

Frágil seguridad mundial

Por: Mario Ramírez Arbeláez

 En el área de la seguridad mundial, actualmente existen graves problemas causados principalmente por el enfrentamiento entre los EE. UU/ los países de la OTAN  y Rusia, el deterioro de las relaciones entre los estados y los conflictos en curso en varias regiones. La razón principal de la confrontación, la alienación y el conflicto, es que después del final de la Guerra Fría, no fue posible crear un sistema de seguridad integral que incluyera a todos los países.

Esa falta de unidad ha originado la reanudación de la rivalidad entre las grandes potencias, en cuyo contexto Estados Unidos está desafiando un cambio en el orden mundial, lo que implica la multipolaridad y la presencia de varios  centros de poder.

La rivalidad geopolítica se intensifica debido a la colisión de una amplia variedad de conceptos de valor, a partir de los valores tradicionales familiares y las diferencias en los enfoques de las cuestiones de género y terminando con las cuestiones de la religión y el gobierno.

Este conflicto es sistémico, aunque es diferente de los conflictos de la guerra fría. Esta confrontación es más evidente en Europa. Esencialmente, porque aunque  Rusia se compromete a garantizar que su estructura sociopolítica interna y los intereses de seguridad nacional pueden ser plenamente reconocidos, los países europeos creen que esto socava el sistema de seguridad colectiva de Europa, que está centrado en la OTAN y construido desde el final de la Guerra Fría bajo la dominación de los Estados Unidos.

Washington insiste en que el bloque de la OTAN, debe ser la piedra angular del sistema de seguridad internacional en Europa, mientras que Moscú se centra en crear condiciones que les permitan resolver colectivamente los problemas existentes, teniendo en cuenta las diferencias de opinión. Rusia está preocupada por el proceso de transformación de la Alianza y por atraer nuevos estados y territorios a su zona de responsabilidad. Según Moscú, los países europeos que son miembros del bloque de la OTAN no pueden ser neutrales, son participantes secundarios en el conflicto.

Por ejemplo, la OTAN está expandiendo activamente el territorio para implementar el concepto de «Cielo Único Europeo», adoptado por la Unión Europea en 2000. Recientemente, han estado tratando de unirse a Azerbaiyán, Armenia y Georgia para el programa. Esto se debe en gran parte al deseo de acceder al espacio aéreo de las repúblicas transcaucásicas para observar las actividades militares de Rusia e Irán en el Caspio. A su vez, esto puede provocar que Moscú tome otras medidas de represalia, incluso en el marco de sus acuerdos de cooperación militar con Abjasia y Osetia del Sur.

El número de fuerzas estadounidenses, así como las capacidades de combate de los sistemas de armas desplegadas a lo largo de la nueva línea de demarcación entre Rusia y los países de la OTAN, aún son moderados, pero es probable que aumenten. Esto ya está confirmado por el despliegue de los sistemas de defensa antimisiles de EE. UU. en Polonia y Rumania, el despliegue de adicionales fuerzas militares y los medios de la Alianza en la UE y los estados bálticos.

Otro aspecto negativo de las relaciones internacionales modernas, es que los  medios  informativos están creando permanentemente fantasmas, cocos, que asustan donde no los hay, y por eso en esta época forjan  una imagen negativa de Rusia a través de su constante acusación de todos los problemas posibles, sus propios fracasos y pecados. Y no hace mucho tiempo, a pesar del éxito en los últimos Juegos Olímpicos y la Copa del Mundo, no permitieron que la opinión pública mundial, tuviera una imagen distinta y real del país, al que rocían constantemente, con barro y fake news-

En muchos aspectos, precisamente por esta razón, también se producen malentendidos entre Occidente y Rusia. El hecho de que Washington o Londres crean o hagan conjeturas sobre algo inexistente, como lo es  la reactivación del «imperialismo ruso» o el «espíritu de la KGB» es visto por Moscú como medidas necesarias para defender los intereses nacionales.

Sin embargo, a pesar de que el diálogo es primordial y necesario para el mundo entero, desafortunadamente, no existe, no hay vías de comunicación sinceras y estables, aunque  Rusia propone iniciar una conversación constructiva,  Occidente no abre sus puertas para que se cree un clima de entendimiento ,de tranquilidad de protección mutua y de no agresión . Y hasta que esto suceda, es difícil esperar una mejora significativa en las relaciones entre Rusia y los países occidentales.

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