miércoles septiembre 18 de 2019

La luna de miel

Hasta que al minuto 31’, Radamel Falcao García recuperó un balón en campo contrario, se lo pasó a Santiago Arias quien habilitó a Gustavo Cuéllar para el 1-0 con el que terminó la primera parte. 

Por Esteban Jaramillo Osorio 

Bogotá, 23 de junio_ RAM_ Cuando los periodistas “lo mataban” por radio, con eco en las redes alborotadas, don Hernán, o “minia” como lo llaman los amigos, pedía desayuno, en su lecho de enfermo, donde yace con serios e irreversibles quebrantos de salud. David y Daniela Ospina al lado, en tierna imagen con amor y gratitud.

DAVID, HERNA Y DANIELA OSPINA

En solidaridad con su portero,  e inspiración al jugar, la selección en Copa América, en Brasil. Dominó en todos los sectores del campo, con resultado a favor, argumentada en las combinaciones con el balón, las visitas a la portería, las opciones creadas, la solidaridad en defensa y ataque y el predominio en los duelos personales, aéreos o a ras.

Demostró que esta llena de vida. Hay titulares y suplentes, de calidad. Díaz, una flecha en las orillas del campo; Cardona talento genuino en los pases largos y cortos, frontales o laterales, profundos o cruzados; Cuellar el “ jugador pulmón” y Lucumí, Borja y Arias, tan comprometidos como el equipo de principio a fin. Aunque poco exigido, Montero respondió al comienzo y al cierre, cuando los cables defensivos se saltaron.

James como Siempre el jugador-talismán, con su futbol que alucina, y Falcao, en una lucha permanente por hacerse sentir.

El VAR perverso, volvió a influir. Pobre Diaz, siempre en tensa espera, después de faenas brillantes que terminaron en gol.

Hay juego, señores. La selección tiene el aval del público feliz. Cada balón es una fiesta, cada pase una canción. Cada gol es fuego que se esparce para darle vida a la ilusión.

Maldito VAR, bendita la selección.

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