lunes marzo 1 de 2021

El desafío económico del sucesor de Lenin Moreno en Ecuador

Por Carlos Villota Santacruz

@villocol

Un sociólogo francés escribió el libro llamado “El Estado espectáculo”, donde delimita las cuatro imágenes que un candidato puede pasar a sus electores. Este es el caso de Ecuador, a menos de una semana de registrarse la primera vuelta presidencial con 16 binomios que representan la continuidad y el cambio. El miedo y la esperanza, La novedad y la sombra del “correismo”, en medio de la emergencia sanitaria del Covid-19 y un proceso de vacunación en marcha, que tiene más preguntas que respuestas por parte de los ciudadanos.

En la obra, habla del perfil de los aspirantes de un cargo público. El primero de ellos, es el héroe. “aquel que va a solucionar todos los problemas del Estado o el país”. El padre: “aquel que va a cuidar por los más débiles oprimidos. El líder encanto: “aquel que, a través de su presencia, su postura, su elegancia, conquista votos. Finalmente, el hombre simple: “aquel que emerge de las masas para comandarlas. El que conoce los problemas porque ya ha vivido estos problemas”.

En medio de una campaña atípica, sumergida en la nueva normalidad los aspirantes a reemplazar en la presidencia a Lenin Moreno –con bajos índices de popularidad y fuertes críticas de la opinión pública por el manejo de la pandemia-, la caída del Producto Interno Bruto en menos 12.4 por ciento, no solo ha impacto en la generación de empleo, sino que elevó la pobreza y la inseguridad a cifras nunca antes conocidas en un país, que al igual que otros lugares de América Latina observa con importancia como se contagian más personas por el coronavirus. O en el peor de los casos fallecen, dejando un drama familiar. Viudas, huérfanos. Originando un gran vacío en la sociedad, en términos de afectividad y explosión demográfica.

Esta semana, el país andino –donde se encuentra la mitad del mundo- entró en la recta final del proceso electoral, donde las propuestas en el área de económica no han legado a los votantes, que se aprestan ira las urnas el 7 de febrero de 2021. Recorriendo las calles de Quito, Ibarra, Santo Domingo de los Colorados y Guayaquil, los ecuatorianos esperan que la sobra del “correismo” desaparezca, para dar un viraje de 180 al país, en términos de política pública.

Al frente de los sondeos de opinión se  encuentran el centro derechista Guillermo Lasso y el izquierdista Adres Arauz. A estas candidaturas se suman otros 14 aspirantes a ocupar la Jefatura del Estado, en la que destacan por aceptación de la opinión el indígena Yaku Pérez y cantautor Juan Fernando Velasco, a quienes señalan de darle oxígeno a una campaña, cuya comunicación se ha concentrado en las redes sociales. Tanto, que provocó una hiperinflación informativa, qué a una semana de las elecciones, no ha estado ausente de noticias falsas.

La característica de la campaña se traduce en una imagen. Pocas concentraciones. La razón, el avance exponencial de la pandemia del coronavirus, que ha contagiado a más de 2010 mil personas, y ha provocado la muerte de más de 9 mil personas. Esas cifras, en términos de salud pública, es un drama humano que será difícil de superar. Bajo este antecedente, los ciudadanos esperan que se aplique la ley con todo su rigor, para castigar a quienes han fallado en la atención de la población. También qué a pocos días de la elección presidencial, se castigue la compra de votos. Por ejemplo, en ciudades como Guayaquil y Quito, se habla que se está pagando hasta 1,000 dólares por favorecer una u otra campaña. Un tema que está en la mira de las autoridades.

Al observar el desarrollo de la campaña presidencial en Ecuador, un tema clave como el económico ha pasado a un segundo plano, Al que se sumará un temor de sus habitantes por salir a votar en el día “D”. Es el temor, a contagiarse de Covid-19. De lo que se trata, es de fortalecer la democracia. En el terreno económico, el sucesor de Moreno deberá implementar políticas creativas para equilibrar las finanzas públicas, aliviar el déficit fiscal y controlar la deuda, tras un año critico por la aparición del Covid-19.

El reto del próximo Gobierno, en nuestro sentir, es superar los índices de crecimiento a dos dígitos, para evitar un colapso de la clase media. No es una tarea fácil. El retraso de la economía es vidente. Los candidatos a la presidencia no han seducido al electorado con su propuesta económica. Es decir, lo que se requiere es “ordenar las finanzas. Ordenar la casa” Crear un plan de austeridad. Recuperar la inversión extranjera. Y manejar mejor la deuda pública”.

Además, el consumo en los hogares ecuatorianos cayó. No existe inversión privada y las remesas de los migrantes disminuyó drásticamente. Para que Ecuador, vuelva a los niveles financieros antes de la llegada de la pandemia, tomará entre 3 y 4 años para su recuperación.

Lo cierto, es los problemas de liquidez del país, se necesita atender con inmediatez. Los bajos precios del petróleo, la baja recaudación de impuestos y el confinamiento hacen que sería oportuno que el 7 de febrero no se registrará un ganador en primera vuelta. De lo que se trata es escuchar la plataforma económica del sucesor de Lenin Moreno. Algo que, por ahora, está en saldo en rojo.

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