sábado noviembre 26 de 2022

Candidato socialista sorprende y disputará presidencia de Perú en balotaje

12 abril, 2021 Internacionales Marco Aquino

Pedro Castillo del partido Perú Libre saluda a los medios después de emitir su voto, fuera de un colegio electoral en Cajamarca, Perú, 11 de abril de 2021. Vidal Tarqui/ANDINA/vía REUTERS ESTA IMAGEN HA SIDO SUMINISTRADA POR UN TERCERO

Por Marco Aquino

LIMA, 12 abr (Reuters) – El candidato socialista de izquierda Pedro Castillo, que había pasado casi desapercibido antes de la votación, sorprendió en las elecciones de Perú y definirá la presidencia en un balotaje con un rival liberal conservador o de derecha, según resultados oficiales parciales difundidos el lunes.

Castillo -un dirigente sindical de 51 años- obtenía el 16,56% de los votos, seguido por el economista liberal Hernando de Soto con 13,26%, la derechista Keiko Fujimori con el 13,02% y el ultraconservador Rafael López Aliaga con el 12,79%, dijo la oficina electorales (ONPE) con el 64,1% de actas procesadas.

Castillo, que ha captado el descontento de muchos pobres, sobre todo del interior del país, había emergido en los primeros lugares en los sondeos en la recta final de las elecciones, con un discurso radical de izquierda.

La sorpresa del profesor de primaria puso nervioso a los inversionistas en Perú, que si bien durante mucho tiempo ha sido políticamente turbulento, es uno de los mercados más firmes y confiables de la región, atrayendo flujos a sus bonos y moneda.

La moneda peruana, el sol, caía un 0,88%, a 3,636/3,657 unidades por dólar, pese la intervención del banco central con swaps cambiarios por 100 millones de soles. En la apertura del mercado había caído hasta un 2,07%. El índice referencial de la bolsa limeña descendía en tanto un 2,84%.

«Los inversionistas pueden estar alarmados por el resultado de la elección», dijo Nikhil Sanghani, economista para América Latina de Capital Economics en un reporte, y agregó que el resultado subraya el descontento político en el país.

«Este resultado es una sorpresa y puede poner a los mercados financieros peruanos en retroceso. Por ahora una tendencia clara es la profunda fragmentación de la política peruana», dijo.

Entre las promesas de campaña de Castillo destacan la redacción de una nueva Constitución para debilitar a la elite empresarial y dar al Estado un rol más importante en la economía.

Castillo ha prometido acabar con la corrupción, que ha salpicado a los seis anteriores presidentes de Perú, reducir el sueldo de los funcionarios públicos y renegociar contratos con las empresas extractivas para obtener más beneficios para la población. Perú es el segundo mayor productor mundial de cobre.

Agitación política

Tras conocerse las primeras cifras, los simpatizantes de Castillo celebraron el domingo en la región andina y minera de Cajamarca, en el norte de Perú, donde reside el candidato.

«Quisiera saludar a los pueblos más olvidados de mi patria, saludar a los hombres y mujeres que están en el último rincón del país, saludar a quienes están allá en las fronteras de la patria donde no hay presencia del Estado», dijo Castillo. «Hoy al pueblo peruano se le acaba de quitar la venda de los ojos».

Alejandro Arévalo, gerente de deuda de mercados emergentes de Jupiter Asset Management, dijo que los inversionistas estaban acostumbrados a la volatilidad política en Perú después de años de turbulencias, pero agregó que algunas de las políticas de Castillo eran «bastante aterradoras» para el mercado.

«Está hablando de nacionalización, de que el gobierno tome el control de la economía (…) así que es algo que podría traer una volatilidad significativa al mercado», añadió.

Un conteo rápido de la encuestadora Ipsos Perú dijo que Castillo habría recogido hasta el 18,1% de los votos y colocó a Fujimori -hija del encarcelado exmandatario Alberto Fujimori- como rival del balotaje en el segundo lugar con un 14,5%.

Si se confirma a Fujimori -de 45 años- sería la tercera vez que intenta llegar al poder en una segunda ronda electoral, en momentos que el país transita por el peor momento de la pandemia de coronavirus con récords de muertos y contagios.

Los sondeos ya anticipaban que todos los candidatos quedarían muy lejos de obtener más del 50% de los votos necesarios para ganar los comicios presidenciales, por lo que las autoridades consideraron un balotaje el 6 de junio.

«Los votantes quieren cambios y muchos no se sienten representados y rechazan las estructuras políticas tradicionales», dijo Goldman Sachs antes de la votación.

La herencia de Fujimori

La candidata presidencial de Perú, Keiko Fujimori, del partido Fuerza Popular, levanta sus pulgares durante un discurso en la sede del partido en Lima, Perú. 11 de abril de 2021. REUTERS / Sebastián Castañeda

La posibilidad de que Fujimori sea la rival en el balotaje podría calmar a los inversores, según analistas. La candidata es considerada como una amiga del libre mercado.

Fujimori afirmó tras los primeros resultados que estaba dispuesta a trabajar con De Soto y López Aliaga, políticos que respetan el actual programa económico y la Constitución que se redactó en 1993 durante el primer Gobierno de su padre.

«Hay muchas coincidencias con candidatos y partidos que vienen en el primer pelotón. Hago una invocación a ellos que han señalado que creen que un modelo de inversión privada, aquellos que han señalado que no quieren que Perú se convierta en Cuba o Venezuela», dijo la candidata a periodistas la noche de domingo.

Fujimori, que podría convertirse en la primera mujer presidenta de Perú, hizo buena parte de su campaña recordando la gestión de su padre, a quien ha prometido indultar.

La figura de exmandatario Fujimori aún divide a Perú. Sus simpatizantes lo recuerdan como un líder que salvó al país del terrorismo y el colapso económico, pero sus detractores dicen que fue un déspota que disolvió el Congreso, juzgó a sus enemigos ante tribunales encapuchados y violó los derechos humanos para mantenerse en el poder una década.

Según el conteo rápido de Ipsos Perú, el nuevo Congreso de 130 miembros elegidos en estos comicios seguirá estando muy fragmentado, con 11 partidos dispersos políticamente, un escenario complicado para el futuro gobierno de cinco años.

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