martes junio 22 de 2021

El Ojo del Halkón Todos deben de ceder

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez

Bogotá, 15 mayo de 2021 RAM_ Leyendo los titulares de prensa en la mañana de este sábado 15 de mayo, da tristeza y vergüenza ver cómo estamos acabando con un país que ha sido considerado ejemplo no sólo en América Latina sino en el mundo.

Por el desacierto del presidente Iván Duque y el asesoramiento erróneo del exministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, comenzaron los grandes enfrentamientos en Colombia, que cada día dejan más pérdidas humanas y materiales.

Los perjudicados somos todos, sin discriminar clases sociales, porque en este momento se está terminando la comida, los insumos para los hospitales y nos anuncian que posiblemente el agua también va a escasear por no contar con los elementos necesarios para hacerla apta para el consumo humano.

A este tema le han metido mucha política desde el partido de Gobierno, hasta el uno, el otro y el otro y el otro, que no les interesa la paz de este país sino la guerra, porque parecen vampiros a los que les hace falta la sangre para poder vivir bien. No estoy de acuerdo con los enfrentamientos entre los miembros de la Policía y los civiles, ambos son colombianos y se merecen el respeto el uno y el otro para poder vivir en paz, por el bien de todos.

Ha habido mucho abuso de autoridad; se ha hablado de la necesidad de dictar cursos de orientación a los integrantes de la Policía Nacional, una gran institución, para evitar estos excesos y evitar que se violen los derechos humanos y que nos vean en este momento con los ojos que nos está mirando el mundo, como un país netamente violento.

No estamos de acuerdo con los infiltrados en las manifestaciones, no estamos de acuerdo con quienes buscan el caos, pero si estamos de acuerdo que el pueblo tenga derecho a decir lo que no le gusta y a exigir sus derechos.

Decía en la columna anterior que lo peor que está sucediendo en el país es que hay un diálogo de sordos, sordos de parte del Gobierno empezando por el Presidente de la República y sordos por parte del comité de paro.

El Presidente cree que enviando policías y militares a las calles esto se va a arreglar y lo que se va a lograr es que los ríos de sangre sigan; se trata de demostrar que la Policía no ha hecho nada y que es mejor reforzarla con el Ejército en sus actividades de controlar las manifestaciones, muchas de ellas pacíficas, en donde se han cometido violaciones y muchas cosas más.

Como padre de familia y abuelo miro y escucho las informaciones con mucho dolor, porque no debe de acabarse con la gente buena, que es la que por lo general cae bajo las balas de no se sabe quién.

La violación de la niña en la ciudad de Cali no debe de echarse en saco roto, así como fue esa niña señor Presidente puede ser cualquiera de sus hijas o cualquiera de nuestras hijas y las mujeres y los niños merecen respeto.

Vemos que el Gobierno se ha interesado en llevar la contraria cuando el pueblo dice algo. Se pide que no se saque la fuerza militar a las calles para evitar que los saboteadores aprovechen la oportunidad de sembrar el caos y lo que hacen los miembros del Gobierno es salir a responder todo lo contrario.

Estamos pasando por el pico más alto de la pandemia del llamado COVID 19 y lo peor del caso es que se habla que es más fuerte la situación del paro que la misma pandemia.

Sabemos que el Gobierno ha hecho lo posible para mantener vacunada a gran cantidad de la población colombiana, pero la deshonestidad, la hipocresía y la irresponsabilidad han hecho que todas las cosas buenas se borren y pase lo que dice el dicho popular “borró con el codo lo que hizo con la mano”.

Nos interesa mucho el bien de los colombianos, nos interesa que le vaya bien al Gobierno y gobierne bien, pero que no sean los políticos detrás de bambalinas los que hagan de las suyas para tratar de encontrar unos votos que a la hora de la verdad no lo van a encontrar porque el pueblo les va a dar la espalda.

Si miramos, Colombia no está en este momento preparada para unas elecciones presidenciales y de Congreso y no está preparada por los actos de violencia y no está preparada porque aquel hombre y mujer que van a las urnas no creen en nada y no están dispuestos a depositar su voto.

Esperamos que los diálogos o conversaciones o como se llamen den buenos resultados, pero que se escuche a los delegados de la ONU y se escuche también a los delegados de las diferentes entidades internacionales que están pendientes de lo que sucede en el país.

Hemos tenido quizá el Gobierno más malo en relaciones internacionales, se sale a discutir las opiniones de los demás gobiernos y no queremos entender lo que nos dicen, olvidándonos aquello de “el que no oye consejos no llega a viejo”.

Asesinaron a Lucas, se suicidó la niña violada en Cali y en Popayán asesinaron otro joven y los responsables hacen de las suyas y no aparecen, porque estamos en un país donde la justicia sigue siendo para los de ruana y no castiga a quienes debe de castigar.

Pero qué se puede esperar en este país en donde uno escucha una congresista diciendo que lo mejor es dejar que el ciudadano de a pie se arme para que pueda defenderse por sus propias manos, tenemos entendido que las armas son un monopolio del Estado, quién debe saber hacer el buen uso de ellas.

No se consigue la paz con más violencia. no se consigue la paz odiándonos unos a otros, no se consigue la paz sin escuchar a los demás y no se consigue la paz si no estamos en condiciones de dialogar.

Por lo que escuchaba en la tarde de este sábado, el paro va para largo y está en manos del Gobierno con el Presidente a la cabeza al igual que de los miembros del comité de paro tomar decisiones serias y llegar a acuerdos, pero acuerdos que se cumplan y no del momento, porque de lo contrario las cosas van a explotar más adelante.

No busquemos responsables de lo que está sucediendo más allá de nuestras fronteras, el pueblo se cansó de no tener trabajo, de la riqueza mal distribuida y de no tener una educación y una salud adecuada.

Muestra de que andamos mal en asuntos de salud es la pandemia, en donde hemos llegado al caos y los centros asistenciales sin dinero para proveer lo que se necesita y para pagar a los profesionales de la salud.

Me parece irresponsable un gran grueso de la sociedad, que no respeta las medidas de autocontrol que se piden tener en cuenta para evitar que la pandemia no siga haciendo de las suyas y da tristeza y vergüenza ver como los profesionales de la salud salen a rogarle a las personas para que tomen las medidas correspondientes, como si el asunto no fuera responsabilidad de cada uno.

Estamos llenos de noticias falsas, estamos llenos de tratar de echarle candela a lo que está sucediendo, como se decía anteriormente atizando el fuego y eso porque las redes sociales que debían de servir para fomentar la paz y la tranquilidad se han vuelto la ruta para que quienes quieren sembrar el terror y el odio digan lo que sea y lo hagan, como dicen los muchachos de ahora, totalmente viral.

Vuelvo y repito, los medios de comunicación tenemos mucha responsabilidad en lo que informamos y en lo que decimos y debemos de respetar a quienes informan y a quienes opinan, lo mismo que ser claros en lo que se dice y se le da a conocer al ciudadano común y corriente, porque muchas veces como veía esta semana muchos de nuestros colegas se han alineado con ciertos sectores políticos y comerciales del país olvidándose del pueblo.

No olvidemos qué duelen tanto los heridos y los muertos de la Policía y de las Fuerzas Armadas como los de los civiles que sólo salen a la calle a protestar y a pedir lo que les pertenece, y lo que encuentran muchas veces es la muerte y la violación de sus propios derechos.

Decía hace varios meses que estaba contento porque podía escribir sobre el final de la guerra en Colombia, pero no, la guerra sigue, porque quieran o no la paz tiene sus enemigos, la paz es enemiga de quienes quieren sembrar el caos y la paz es enemiga de quienes buscan su propio provecho sin pensar en el daño que se le está haciendo a los demás.

Se habla de un diálogo con el ELN, eso es bueno, pero no pensemos en que lo importante es quién firma ese proceso de paz si se llegara a llevar a cabo, lo que importa es qué beneficios trae para el país y no olvidemos que las personas pasan, sólo las cosas buenas permanecen y esperemos que no permanezcan las cosas malas.

Hay que ponerle fin a esta guerra fratricida entre hermanos, debemos evitar que nuestros campesinos se mueran de hambre y que pierdan sus productos y que quienes viven en las ciudades y en los pueblos no sigan con el problema de no tener que comer porque no pueden llegar sus productos a sus propias casas. Alguien decía en una oportunidad que doctores tiene la Santa madre Iglesia, qué bueno sería que Colombia también tuviera esa clase de doctores, de categoría, que actuarán, decidieran y pensaran en el bien común para evitar que el paro continúe y que se pueda hacer frente a la pandemia, para evitar más muerte y dolor.

Desde mi ventana o nido como lo llamó, sólo le pido al Gobierno y a los del comité de paro que piensen por un minuto y tomen buenas decisiones para el bien del pueblo colombiano que en su mayoría es gente buena, como lo que pasa en las manifestaciones, son más los buenos que salen a protestar, que los malos que están sembrando el caos.

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