martes octubre 26 de 2021

El Ojo del Halkón El país está descuadernado

27 junio, 2021 El Ojo del Halkón, Opinión

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez

Bogotá,27 de junio de 2021 RAM_ Sin lugar a duda lo que está sucediendo en el país es bastante grave y uno se queda atónito cuando escucha o cuando le toca redactar las noticias sobre lo que está sucediendo día a día.

Entiendo exactamente lo del ciudadano común y corriente cuando dice que prefiere no ver ni escuchar noticias porque si miramos los titulares de la televisión, de los diarios o escuchamos la radio nos damos cuenta que el país anda de mal en peor a pesar de que se quiera maquillar un poco más la situación que se está viviendo, pero por más que se maquille no se puede tapar el sol con un dedo y demostrar lo contrario.

Escuchamos que el país está al borde de una catástrofe por lo que sucede con el COVID-19, pero que los ciudadanos no son responsables en tomar las medidas necesarias y que el Gobierno ha dejado que cada uno responda por sí mismo, sin darse cuenta que somos un pueblo sin una educación concreta y que nos lleve a pensar no solo en el bien de nosotros sino en el bien de los demás.

Ya no hay UCI, no hay medicamentos y el personal médico y paramédico igual que las enfermeras se están reventando y lo peor de todo es que no tienen dinero para sostenerse, porque los salarios de este personal no es el mejor en este país, que piensa más en el armamentismo que en el mismo cuidado de las personas y de la educación.

No es que nos pongamos a repartir educación gratis como en una piñata, no es que seamos alcahuetes con los padres de familia para que evadan sus responsabilidades en cumplir con el pago de sus obligaciones entre ellos el sostenimiento y la educación de sus hijos. No es que les quitemos a los padres responsabilidad de formar a los hombres y mujeres del mañana, no es que por unos votos ofrezcamos todo lo que ofrecemos y que después de las elecciones del próximo año cuando ya se han conseguido los votos nos olvidemos de lo que hemos prometido, y esto lo digo refiriéndome a los políticos que son unos maestros para ofrecer, ofrecer y más tarde no cumplir, como dice la canción colombiana que durante la temporada electoral se ofrecen puentes donde no hay ríos y no se acuerdan de las verdaderas necesidades del ciudadano.

Hemos llegado a un punto de violencia que ahí sí como dice vulgarmente el dicho que nos coja Dios confesados porque esto se lo llevó el mismísimo patas decían los antiguos y si es verdad estamos mal llevados que cualquiera, porque no respetamos a nadie, no respetamos sus derechos, no respetamos la autoridad y cada quien hace lo que le da la gana y los que tienen el poder cumplen con lo que decía el maestro Darío Echandía cuando se preguntaba: ¿el poder para qué? para ***** a los demás y hacer lo que a uno le venga en gana y en eso son unos maestros nuestros políticos y mandatarios.

No se escucha el pueblo, y cuando el pueblo trata de hacerse escuchar se le marca como persona no grata y enemiga del Gobierno, cuando debería de existir el verdadero diálogo, el que han recomendado los gobiernos extranjeros y el propio Papa Francisco que dice que lo que está sucediendo en el país no se puede solucionar sino mediante un diálogo sincero y honesto tanto por parte del Gobierno como por los que tienen que ver con el paro y las manifestaciones. Se habla mucho de diferenciar las protestas sociales y los actos de violencia en el país; lo que sucede es que como lo decía este sábado la alcaldesa de Bogotá Claudia López mientras que unos salen a marchar y a protestar y a pedir las cosas que necesitan, otros aprovechan para sembrar el caos y la violencia.

Unos son los que protestan por reivindicaciones sociales y otros por hacer el mal a los demás, porque no sé qué es lo que nos está pasando pero el país en vez de adelantar a bajado y cuando se firmó el proceso de paz fue con la esperanza que las cosas cambiaran, pero no faltaron quienes siendo enemigos de la paz dijeran todo lo contrario y le pusieran las trabas necesarias, porque esto había que manejarlo simplemente con las armas. Y que no vengan a decirnos que no hay enemigos de la paz porque hay desde los diferentes sectores de la sociedad. No es justo que estén matando estudiantes, no es justo que estén matando policías y soldados y no es justo que a una persona de bien se le atraque en la calle y se le lleven los 4 pesos que se ha ganado para el sustento de su familia y no es justo tampoco que no tengamos conciencia de no acabar con nuestro transporte urbano qué bien o mal nos presta los servicios para poder llegar a nuestros lugares de trabajo o para hacer los quehaceres diarios.

La violencia no lleva a ninguna parte y mientras más violencia se da, más violencia llega porque la violencia trae violencia, eso lo arregla simplemente la búsqueda de la paz y un diálogo de todos los sectores de la sociedad colombiana. Se queda uno totalmente abismado cuando tiene que escribir una noticia como la del viernes anterior, hasta dónde hemos llegado, no se respeta la dignidad del Presidente de la República y lo peor del caso es que se ponga en peligro toda una institución, ese ataque al helicóptero es una alerta para el Gobierno, donde le demuestran como dicen vulgarmente que le están midiendo el aceite; y no es amenazando que se arreglan las cosas sino demostrando la autoridad y recordemos una cosa, la autoridad y el respeto no se obligan se merecen.

No sé qué pensarán en este momento las personas que no están de acuerdo con los diálogos de paz. Recuerdo que decían anteriormente los buenos abogados que era mejor un mal arreglo que un buen pleito y lo peor del caso es que eso es lo que está sucediendo en la sociedad colombiana, no es llenándonos de armas cómo lo decía una honorable congresista, es educando a los demás, educando a nuestros niños y a nuestros jóvenes y demostrándoles que hay que respetar a las personas mayores, a las personas que tienen la autoridad y a quienes están trabajando por el bien de la sociedad.

Sobra decir que repudiamos lo que le sucedió al presidente Iván Duque Márquez, sabemos que él es un hombre bueno que trata de hacer las cosas lo mejor posible, es verdad que se ha equivocado, pero creo que se ha equivocado porque no ha podido tomar las determinaciones libremente y tiene que escuchar opiniones que no debía de escuchar de algunos sectores que en vez de aconsejarle bien le están aconsejando mal, porque no se debe mirar al pueblo como enemigo, porque tanto a los congresistas como a los que están en el Gobierno ese es el pueblo que los ha llevado a esos puestos y de dónde deben de responder para el bien de todos.

Creo que el termómetro sin lugar a dudas va a ser estos comicios y las elecciones del 2022, pero sería bueno demostrarle al mundo quiénes somos y no ser las malas noticias sino las buenas noticias desde los diferentes sectores y no simplemente desde el sector deportivo. Da pena, cuando uno escucha los escándalos a nivel internacional, da pena cuando los titulares de la prensa internacional no son muy favorables para el país y da pena cuando no se reconoce que el ciudadano colombiano es un ciudadano de bien y que cuando se atreve a protestar es porque algo le duele y porque algo necesita.

El ciudadano es respetable, el Gobierno es respetable, los congresistas son respetables, los policías y los soldados son respetables y no debe haber un enfrentamiento entre unos y los otros porque cuando hay esos enfrentamientos entre la policía y los manifestantes da dolor porque se están matando entre los propios hermanos y hay que pensar que le duele tanto a una madre o a un padre la muerte de su hijo soldado, cómo le duele la de un hijo que salió a la calle a protestar, un muchacho que puede estar ayudando en el sustento de la casa y que puede estar estudiando y que ha salido simplemente para buscar soluciones a los males que les aquejan.

Como fuera de bueno decía en una de las columnas cuando el proceso de paz, que un día cuando escribiera mi última columna fuera para decir Colombia logró la paz y nos respetamos entre las autoridades y los ciudadanos y todos podemos demostrar que somos gente de bien trabajando y no viendo como asesinan a los líderes sociales y a los campesinos, qué son esas personas que nos dan de comer cada día pero que muchas veces queremos ponerles trabas para evitar que hagan las cosas bien y nos aprovechamos de ellos.

No creo que sea taponando las carreteras y los sitios de acceso al trabajo como se solucionan las cosas, creo que es buscando repito nuevamente ese diálogo que tanto necesita el país.

Termino por decir que ya me da miedo abrir las redes sociales, a cada momento están pidiendo oración por un amigo, una amiga o un conocido que está al borde de la muerte por causa del COVID-19, da mucho miedo porque en estos últimos días se han ido colegas que compartieron con nosotros mucho tiempo y que ahora ya no están y vemos que otros han luchado entre la vida y la muerte.

No creo que el asunto está en pregonar que están llegando tanta cantidad de vacunas al país, esto debía de ser lo normal, porque lo que se busca es que todo el país esté vacunado y esté protegido en contra de una pandemia que no se ha querido dejar derrotar y que solo la podemos derrotar con nuestra sinceridad, con nuestra responsabilidad y cuidándonos los unos a los otros y no siendo tan emocionales sin guardar las distancias sociales y mantenernos en eventos públicos y privados con más de las personas que nos dicen las autoridades que deben o que pueden asistir a estos.

Lo bueno del fútbol, es que es tan bueno que he vivido escribiendo de este buen deporte o como lo llamaba don Alberto Piedrahíta Pacheco el deporte más lindo del mundo, más de 40 años, pero me da tristeza que los mal llamados hinchas estén acabando con los sectores aledaños a donde están los estadios en Colombia, que la violencia sea la que aterrorice al ciudadano de bien, olvidándolos que el deporte es una competencia y que hoy se pierde cómo se puede ganar y para eso debemos de estar preparados.

Solo nos queda esperar y me sentaré en el sillón a mirar desde mi nido a ver cuándo llega esa Paloma de la paz con esa gran noticia: los colombianos nos respetamos, los colombianos nos amamos, los padres respetan a los hijos y los hijos a los padres porque tenemos una sociedad cimentada en la familia que solo mira el progreso y estoy seguro de una cosa, si eso sucede es porque este país ha sido trabajador y echado para adelante sabe salir de esta crisis y de muchas más, pero para eso se debe contar con la ayuda de todos.

Como decía alguien, solo nos queda dejar brotar o salir una lágrima por todos esos grandes amigos, colegas y conocidos que han partido en este año y medio de pandemia.

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