jueves noviembre 24 de 2022

¿Otra marea rosada? La izquierda latinoamericana se impulsa con estrella en ascenso en Perú

El candidato presidencial Pedro Castillo, ante sus partidarios el día después de la segunda vuelta electoral, en Lima, Perú. 7 de junio de 2021. REUTERS/Gerardo Marín. 

Por Marco Aquino 

LIMA, 21 jun (Reuters) – La izquierda de América Latina tiene una nueva estrella.Pedro Castillo, un socialista e hijo de campesinos, está a punto de ganar las polarizadas elecciones presidenciales de Perú después de salir de la oscuridad para vencer a una rival de derecha, la hija del exmandatario Alberto Fujimori.

Su rápido ascenso podría ser un mal augurio para los conservadores de la región y presagiar una nueva «marea rosada» de líderes de izquierda, ya que la pobreza en aumento por la pandemia del coronavirus inclina a los votantes hacia quienes prometen un gobierno más generoso y con mayor gasto social.

Algunos comicios a la vista serán una prueba para trazar las líneas divisorias políticas y sociales de la región.

Los conservadores de Colombia están bajo presión antes de una votación el 2022 y en Chile la derecha encara una posible derrota en las elecciones de este año, mientras el país está reescribiendo su Constitución de décadas de antigüedad por presión de las protestas populares.

Brasil también enfrentará una batalla electoral el próximo año, con una izquierda que resurge y que busca sacar del poder al presidente de derecha Jair Bolsonaro.

«El resultado de las urnas peruanas es simbólico y representa un avance más en la lucha popular en nuestra querida América Latina», afirmó el expresidente izquierdista brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, en un mensaje por Twitter.

Una encuesta realizada en mayo mostró que Lula u otro posible candidato de izquierda ganarían una esperada segunda ronda electoral el próximo año contra Bolsonaro, quien ha sido duramente criticado por su manejo de la pandemia del COVID-19, que ha causado la muerte de unos 500.000 brasileños.

La izquierda de América Latina dio sus mayores pasos con la denominada primera ‘marea rosa’ de líderes socialistas a principios de la década de 2000.

Hugo Chávez, el fallecido presidente venezolano, el boliviano Evo Morales, y el presidente Daniel Ortega de Nicaragua -que permanece en el poder-, se unieron a Raúl Castro de Cuba, Lula en Brasil y Rafael Correa de Ecuador.

En busca del equilibro

Sin embargo, a medida que el auge de las materias primas, que los ayudó a financiar programas sociales, comenzó a retroceder, esa ola disminuyó y la derecha regresó, con figuras como Bolsonaro en Brasil, Iván Duque en Colombia, Mauricio Macri en Argentina y Sebastián Piñera de Chile.

Un nuevo giro a la izquierda en América Latina podría afectar el equilibrio de la diplomacia con Estados Unidos y China, los mayores compradores de materias primas en el mundo.

Una mayor intervención estatal y mayores impuestos podría también afectar la inversión en la región rica en recursos agrícolas y en minerales. La región es un importante proveedor mundial de insumos desde el cobre hasta el maíz.

«En Perú, Chile y Colombia, países cuidados por el imperio norteamericano como modelo del capitalismo, vemos rebeliones contra el neoliberalismo», dijo el exmandatario Morales, quien encabeza el gobernante partido socialista MAS en Bolivia y sigue siendo una figura poderosa entre bastidores.

Morales dijo que los estudiantes, los movimientos sociales y los trabajadores están luchando por «cambios estructurales».

En Perú, el arribo de Castillo, cuya estrecha victoria aún no ha sido confirmada oficialmente por la autoridad electoral, fue alimentado por la ira contra la elite política, el aumento de la pobreza y por los votantes rurales que se sintieron excluidos de la bonanza de los minerales en la nación andina.

Castillo, que mezcla valores conservadores con ideas socialistas, ha criticado a las empresas mineras por «saquear» las riquezas y prometió aumentar los impuestos para financiar una mejor atención en salud y educación. Su éxito ha sacudido a la elite de Lima y a los mercados financieros de Perú.

«Hoy empieza la verdadera batalla para terminar con las grandes desigualdades», dijo Castillo a cientos de sus seguidores tras el conteo de las elecciones que lo dejó con un estrecho margen de triunfo. «Nunca más habrá un pueblo oprimido (…) ¡Siempre de pie y nunca de rodillas!», exclamó.

Cosechando crisis

En toda América Latina, la izquierda ya ha dado grandes pasos. En Argentina, los peronistas de centroizquierda vencieron a Macri en el 2019. En Bolivia, después de un período de crisis política, el partido de Morales regresó al poder con una abrumadora victoria electoral el año pasado.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se ha apoyado firmemente en la izquierda; mientras que los gobiernos de extrema izquierda en Venezuela y en Cuba permanecen atrincherados en el poder.

En Colombia, la derecha enfrentará un duro desafío en los comicios del 2022 con el exrebelde de izquierda, Gustavo Petro, que está a la cabeza en las encuestas electorales.

Incluso en Chile, que durante años fue un bastión de estabilidad en una volátil América Latina, las protestas han asustado a la clase política y parece seguro que la nueva redacción de la Constitución traerá políticas más progresistas.

«Es evidente que en los últimos años las fuerzas de izquierda han cosechado considerables triunfos», escribió el premio Nobel de Literatura y peruano Mario Vargas Llosa en un reciente artículo de opinión en el diario El País, como parte de una campaña contra Castillo.

Carlos Mesa, un líder de la oposición centrista en Bolivia, dijo a Reuters que el desafío para los partidos tradicionales de la región era contrarrestar el mensaje de los políticos populistas, ya sea de izquierda o de derecha.

«Creo que el problema de América Latina es que se está enfrentando a una crisis estructural de credibilidad en el sistema democrático y político», afirmó.

La crisis de credibilidad se ha visto agravada por la pandemia, que ha agudizado las contradicciones y ha puesto de manifiesto las arraigadas desigualdades en la región.

Muchos latinoamericanos trabajan en el sector informal y carecen de redes de seguridad social cuando las cosas van mal, mientras que la atención médica es a menudo inapropiada.

«Es la ecuación perfecta para que la izquierda pueda capitalizar estas expresiones», dijo Miguel Rodríguez Mackay, profesor de la Universidad Mayor de San Marcos y presidente del Instituto Peruano de Derecho y Relaciones Internacionales.

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