sábado mayo 9 de 2026

Murió en Manizales Pedro J. Andrade

Pedro J., como era identificado en los medios de comunicación, murió a sus 71 años en el Hospital Departamental Santa Sofía tras sufrir varios quebrantos de salud.

Manizales, abril 13, 2026_ RAM _Pedro J., como era identificado en los medios de comunicación, murió a sus 71 años en el Hospital Departamental Santa Sofía tras sufrir varios quebrantos de salud. Su deceso se dio en medio de un procedimiento quirúrgico que le hacían este lunes.

El periodismo radial en Colombia está de luto. Este lunes murió Pedro J. Andrade, reconocido hombre de radio cuya vida profesional quedó marcada por un recorrido tan amplio como poco convencional, construido entre viajes, aprendizajes empíricos y una voz que terminó convirtiéndose en su sello. Su fallecimiento se produjo en medio de un procedimiento quirúrgico.

La historia de Andrade, reconstruida en el perfil publicado por Aquí Manizales y escrito por el periodista Germán Mejía Gallo, no es la de un camino lineal, sino la de un trayecto lleno de desplazamientos, obstáculos y decisiones que definieron su carácter y su oficio. Antes de consolidarse en Manizales, su vida transcurrió entre distintos territorios del país, en una ruta que incluyó travesías por ríos, selvas y zonas apartadas, experiencias que terminaron moldeando al narrador que sería después.

Ese tránsito no fue un detalle menor. Por el contrario, es el eje que explica su manera de entender la radio. Andrade llegó al oficio desde la experiencia, sin un punto de partida privilegiado, construyendo su lugar paso a paso hasta encontrar en la voz su principal herramienta.

Fue en Medellín donde comenzó a hacerse notar. Allí, su tono particular llamó la atención de directivos de Caracol Radio, quienes lo identificaron de inmediato y le dieron un apodo que lo acompañaría: “el negrito de la voz de oro”. Ese reconocimiento inicial marcó un punto de quiebre en su carrera.

A pesar de no contar en ese momento con licencia formal para ejercer, fue vinculado a la cadena radial y posteriormente enviado a Bogotá para regularizar su situación profesional. Ese paso no solo formalizó su oficio, sino que lo insertó definitivamente en la estructura del periodismo radial colombiano.

A lo largo de su trayectoria, Andrade tuvo opciones de trabajar con otras cadenas importantes del país, entre ellas RCN Radio, Todelar y el Grupo Radial Colombiano. Sin embargo, tomó la decisión de mantenerse en Caracol, donde consolidó su carrera y su identidad profesional.

Su trabajo estuvo ligado de manera especial al periodismo deportivo, un campo en el que acumuló experiencias propias del ejercicio en terreno, con coberturas, transmisiones y anécdotas que retratan la cotidianidad del oficio. Una de ellas, recordada en el perfil, fue la confusión con el futbolista Sapuca, a quien en plena narración llamó “Aparecido Donizete”, episodio que él mismo evocaba con humor.

Con el paso de los años, su historia encontró un punto de arraigo en Manizales. Allí desarrolló buena parte de su reconocimiento, convirtiéndose en una figura identificable dentro del ecosistema radial de la ciudad.

Manizales no lo presenta únicamente como un profesional de la radio, sino como un hombre formado en el movimiento, en la dificultad y en la persistencia, cuya identidad se construyó tanto en los caminos que recorrió como en los micrófonos que ocupó.

La muerte de Pedro J. Andrade cierra una trayectoria que, más que enumerarse en cargos o fechas, se explica en experiencias: viajes, aprendizajes, oportunidades aprovechadas y una voz que logró abrirse espacio en uno de los medios más exigentes.

Su historia, tal como fue contada por Germán Mejía Gallo, deja el retrato de un periodista que no llegó por atajos, sino por recorrido. Uno que cruzó mares, selvas y montañas antes de encontrar en Manizales el lugar donde su voz terminó por quedarse.

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