viernes agosto 7 de 2026

Abelardo de la Espriella juró ante el Congreso y tomó posesión como presidente de Colombia

El senador Honorio Miguel Enríquez Pinedo, en su condición de presidente del Congreso, tomó el juramento a Abelardo de la Espriella como jefe de Estado para el periodo 2026-2030.

Santiago de Cali, agosto 07, 2026_ RAM _Este 7 de agosto, Colombia vivió una nueva transición presidencial con la posesión de Abelardo de la Espriella como jefe de Estado para el periodo 2026-2030. La investidura se desarrolló en Cali, convirtiéndose en la primera ceremonia de posesión presidencial celebrada fuera de su sede habitual: Bogotá. La capital del Valle del Cauca fue escogida por el mandatario electo como parte de su propuesta de descentralización.

Abelardo de la Espriella prestó juramento ante el Congreso de la República y recibió la banda presidencial en una ceremonia celebrada en Cali, con la presencia de aproximadamente 2.300 personas en el recinto. El acto se desarrolló pasadas las 4:24 de la tarde, con la participación de figuras de la política, la economía, la banca, la industria y los gremios del país.

El senador Honorio Miguel Enríquez Pinedo, en su condición de presidente del Congreso, tomó el juramento al nuevo mandatario. Ante la corporación legislativa, De la Espriella respondió: «Juro a Dios y prometo al pueblo cumplir fielmente la Constitución y las leyes de Colombia».

El salón donde se llevó a cabo la ceremonia registró capacidad máxima. Las mesas directivas del Senado y la Cámara de Representantes, junto con sus respectivos presidentes y secretarios generales, encabezaron el protocolo de recepción del nuevo presidente.

Uno de los elementos que distinguió la posesión fue la inclusión de una oración con carácter ecuménico e interreligioso, incorporada por solicitud directa del nuevo presidente.

En la ceremonia participaron pastores, rabinos y sacerdotes católicos, en representación de distintas comunidades religiosas del país. Se registró además una presencia de la comunidad judía y del Estado de Israel, representado por un exembajador en Colombia. Esta participación se vinculó con uno de los primeros anuncios del nuevo gobierno: el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Israel.

Previo al juramento, el Congreso retomó formalmente su sesión con intervención del secretario general y del presidente del Senado. Tras la entonación del himno nacional, se procedió a la imposición de la banda presidencial y al juramento de rigor.

Una vez concluido el juramento, De la Espriella ocupó el lugar central en la tarima, posición que corresponde al jefe de Estado una vez completado el protocolo de posesión. El acto contó con la presencia del vicepresidente electo José Manuel Restrepo y de expresidentes de la república.

Con la frase «juro a Dios y prometo al pueblo cumplir fielmente la Constitución y las leyes de Colombia», De la Espriella selló su compromiso ante el presidente del Congreso, Honorio Henríquez, quien de inmediato le impuso la banda presidencial. El gesto formalizó el traspaso de mando en la Arena USC, de la Universidad Santiago de Cali, escenario elegido tras la aprobación del Congreso para trasladar por primera vez en décadas la ceremonia fuera de la capital del país.

Mientras se desarrollaba el juramento, soldados del Ejército dispararon 21 cañonazos de salva con los colores de la bandera nacional desde la Escuela Militar de Cadetes José María Córdova, en Bogotá. En el recinto de Cali, el nuevo mandatario recibió el saludo de su familia y el aplauso de los más de mil invitados que aguardaron su llegada por más de una hora.

Tras jurar, De la Espriella tomó el juramento a su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, en un momento acompañado por el campesino Luis Felipe Yagüé, de 74 años, invitado especial del mandatario como gesto de respaldo a los pequeños empresarios del país.

El nuevo presidente llegó al auditorio junto a su esposa, Ana Lucía Pineda, y sus cuatro hijos, todos menores de edad. Entre los asistentes internacionales estuvieron el rey Felipe VI de España y los presidentes de Argentina, Javier Milei; Ecuador, Daniel Noboa; Paraguay, Santiago Peña; Panamá, José Raúl Mulino; República Dominicana, Luis Abinader; Chile, José Antonio Kast, y Honduras, Nasry Asfura, junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

También asistieron los expresidentes colombianos César Gaviria, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe e Iván Duque. En contraste, Ernesto Samper y el premio Nobel de Paz Juan Manuel Santos no figuraron entre los invitados al acto.

 Primeros Anuncios

En su primer discurso como presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella fijó desde Cali el tono de su gobierno: orden, autoridad, combate sin tregua al narcoterrorismo y descentralización del Estado.

“Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad”, afirmó ante los asistentes a la ceremonia en la Arena USC.

El mandatario prometió protección jurídica a los militares y policías que actúen en cumplimiento de su deber:

“Se les brindarán todas las garantías jurídicas para que no sean perseguidos por cuenta del cumplimiento de su deber. Conmigo como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, tendrán a un defensor de todas las horas”.

Sobre la Jurisdicción Especial para la Paz fue directo: respetaría el orden jurídico vigente, pero anunció que revisaría “con absoluto rigor la naturaleza y los efectos de una jurisdicción que nació desconociendo la voluntad popular”.

“La reconciliación no se edifica sobre el olvido, ni sobre la absolución ilegítima de la violencia. En Colombia ningún crimen atroz volverá a ser tratado con guantes de seda por parte del Estado colombiano”, afirmó.

En materia económica, anunció que firmaría un decreto de congelamiento del gasto público. “El régimen que abandona el poder impulsó un crecimiento desmedido del gasto, con base en un endeudamiento que debilitó las finanzas nacionales. Antes de emprender las grandes transformaciones económicas que Colombia necesita, tenemos que poner la casa en orden”, dijo.

Aclaró que la austeridad no afectaría los programas sociales: “Los programas dirigidos a la población más vulnerable serán preservados en la era del tigre”.

El presidente también anunció que las mujeres tendrían un papel central en su gobierno. “Conformaré un equipo de mujeres excepcionales en las distintas áreas del gobierno, porque durante largo tiempo muchas colombianas con talento, preparación y carácter fueron relegadas a un segundo plano”.

Sobre energía, anunció la habilitación del fracking y el fortalecimiento de Ecopetrol. “Recuperaremos la solidez de Ecopetrol, ampliaremos nuestras reservas estratégicas y aseguraremos el abastecimiento de petróleo y gas, atrayendo nuevamente la inversión a ese importante sector de la economía colombiana”, señaló. Dijo creer en la transición energética, pero advirtió que “esa transición debe erigirse desde la fortaleza y no desde la debilidad”.

Abelardo de la Espriella ya juró como presidente de Colombia al igual que su vicepresidente, José Manuel Restrepo. Foto: Captura transmisión redes sociales.

Abelardo de la Espriella ya juró como presidente de Colombia al igual que su vicepresidente, José Manuel Restrepo. Foto: Captura transmisión redes sociales.

En salud, descartó un enfoque ideológico: “El gobierno del tigre no asumirá el asunto de la salud con tesis ideológicas. Llego con la determinación de corregir lo que sea necesario. Mi propósito irrenunciable es que ningún colombiano vuelva a sentir que en el momento de mayor angustia quedó solo frente a una enfermedad”.

Para el campo, prometió convertir el programa Cosecha Solidaria en política de Estado y anunció que la Orinoquía colombiana sería desarrollada como despensa agrícola. “Campesinos de la patria, ustedes dejarán de sobrevivir para empezar a prosperar”, afirmó.

En educación, anunció que impulsaría la formación en inteligencia artificial, programación, ciencia de datos y robótica.

“No quiero que nuestros jóvenes sean simples consumidores de tecnología creada en otras latitudes. Quiero que sean creadores, innovadores y protagonistas del mundo digital”, dijo.

Fue enfático en que las aulas no podrían convertirse en instrumentos de adoctrinamiento: “La misión de la escuela consiste en enseñar a pensar, pero no en decirle a nuestros niños y jóvenes cómo tienen que pensar”.

En infraestructura, prometió que las obras públicas se definirían con criterios técnicos y no políticos, y anunció la reactivación de proyectos congelados.

En política exterior, anunció que Colombia suscribiría el Escudo de las Américas para la lucha conjunta contra el crimen organizado, y prometió fortalecer tratados de libre comercio y designar embajadores con perfil de apertura económica.

El mandatario rindió homenaje a Miguel Uribe Turbay, senador asesinado durante la campaña, a quien calificó de mártir. “Gracias, Miguel Uribe Turbay, en el cielo, Colombia nunca te va a olvidar”, dijo.

Apeló a la figura histórica de Rafael Núñez para enmarcar su proyecto de gobierno, pero con un giro: propuso una nueva regeneración que, a diferencia de la de Núñez, no centralizara, sino que fortaleciera las regiones.

En materia de seguridad fue contundente. Impartió “la orden perentoria de combatir a todas las estructuras criminales” y cerró la puerta al diálogo.

“La opción del diálogo está completamente agotada. En la era del tigre será contundente y certero contra el crimen”.

Anunció que su gobierno expediría el listado de grupos narcoterroristas y puso fin a la política de sustitución de cultivos ilícitos: “La coca dará paso al coco, al cacao, al café, al maíz, a la palma y a una agricultura honrada, próspera y libre”. Cerró con una apelación a la unidad: “Nadie, absolutamente nadie sobra en esta empresa. Debemos entregar lo mejor de nosotros para estar a la altura de la misión que tenemos por delante”.

Durante su discurso, que duró una hora y diecisiete minutos, hizo un extenso repaso de todos los frentes de la democracia, recordó algunas promesas e hizo homenajes. Pero insistió en dos grandes mensajes: gobernará para todos los colombianos, incluyendo a quienes no votaron por él, y entregará el poder en cuatro años “porque son suficientes para cumplir el plan de gobierno” sin promover iniciativas como una Constituyente, como hizo su antecesor Gustavo Petro.

El senador Honorio Miguel Enríquez Pinedo, en su condición de presidente del Congreso, tomó el juramento a Abelardo de la Espriella como jefe de Estado para el periodo 2026-2030.

“La coca dará paso al coco, al cacao, al café”: así fue la posesión de De la Espriella en Cali

  1. “Llego con el ánimo de convocar a todos mis compatriotas” y homenaje a Álvaro Gómez Hurtado

El jefe de Estado arrancó diciendo que “seré el presidente de todos los colombianos” ya que “no hay espacio para la intransigencia, todo lo contrario. Llego con el ánimo de convocar a todos mis compatriotas”.

Igual que como sucedió en la ceremonia en la Universidad Santiago de Cali, invocó la protección de Dios. “Ejercer la presidencia de esta patria que amo entrañablemente constituye, sin duda, la mayor distinción que Dios, el pueblo y la vida han podido concederme”, dijo.

También le agradeció al vicepresidente de la República, José Manuel Restrepo: “Él ha sido un compañero excepcional durante todos estos meses, y estoy convencido de que será un guerrero fundamental en la inmensa tarea de reconstruir a Colombia”.

En el inicio de sus palabras también recordó a uno de sus maestros, Álvaro Gómez Hurtado, el líder conservador que fundó la Universidad Sergio Arboleda, alma máter del nuevo presidente. Gómez fue asesinado en noviembre de 1995.

  1. Homenaje a Miguel Uribe Turbay

Justamente, sobre otro líder asesinado, el Presidente también le rindió homenaje a Miguel Uribe Turbay, quien sufrió un atentado que terminó con su vida en agosto del año pasado.

“Ninguna reivindicación ideológica ni política puede justificar que un colombiano levante las armas contra otro colombiano. Lo volvimos a sufrir durante la campaña que condujo a la victoria, marcada por el sacrificio de un mártir. Rindo un sentido homenaje a la memoria de Miguel Uribe Turbay, asesinado por los interlocutores del régimen que gracias a Dios hoy termina. Gracias, Miguel Uribe Turbay, en el cielo, Colombia nunca te va a olvidar”, dijo conmovido.

  1. Lucha frontal contra el “narcoterrorismo” y prioridad al orden público

Uno de los ejes principales del discurso de De la Espriella fue declararle la guerra al crimen, el orden público y la seguridad; dijo que no tendrá duda en acabar con los criminales, terroristas y narcotraficantes. Y que tendrán dos caminos: “someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano y su Fuerza Pública”.

Además, anunció: “en las próximas horas, mi gobierno expedirá el listado de grupos narcoterroristas, con el propósito de dotar a nuestra gloriosa fuerza pública de instrumentos eficaces para el combate frontal del crimen. La opción del diálogo está completamente agotada. El Estado históricamente fue suficientemente noble. El Estado, bajo el régimen que ha terminado, fue suficientemente cómplice. En la era del tigre será contundente y certero contra el crimen”.

  1. Respeto por la Constitución y lucha contra la corrupción

El presidente Abelardo, como lo ordena la ley, entregará el poder en cuatro años y así lo dijo con claridad: “Cuatro años son más que suficientes para cumplir el programa que recibió el respaldo de mis compatriotas. Al concluir ese término, entregaré la presidencia con las instituciones fortalecidas y la conciencia de haber consagrado cada hora al servicio de Colombia”.

Al mismo tiempo, señaló que no promoverá ninguna asamblea nacional constituyente y manifestó su deseo de combatir a la corrupción, a la que comparó con una batalla igual de difícil que el terrorismo, el narcotráfico y todas las formas de criminalidad. “(es) un enemigo menos visible y no por ello menos destructivo, la corrupción. Los que se apropian del dinero del pueblo son unos forajidos que atentan contra el bienestar de todos los colombianos”.

  1. “Eliminaré el impuesto a la renta” y el mensaje a los empresarios

También el mandatario recordó una promesa de campaña que, según dijo, cumplirá: eliminar el impuesto a la renta. Además, hizo otros anuncios relacionados con la economía: “Mi gobierno presentará una reforma estructural del sistema tributario para simplificarlo. Mi objetivo es combatir la evasión y crear un ambiente favorable para la inversión, la producción y el empleo. Lo dije como candidato y hoy lo corroboro como presidente en ejercicio. El impuesto al patrimonio será eliminado. Debemos dejar de castigar a quienes invierten y generan riqueza en nuestra patria”.

También habló de oportunidades de empleo y programas para atacar la informalidad: “Este gobierno se esforzará para abrirles las puertas de la formalidad, del crédito y de nuevas oportunidades para ustedes”.

De la Espriella insistió en ser respetuoso con la independencia del Banco de la República. “Cuando regresan la confianza y la estabilidad, llegan también la inversión, el empleo, el crecimiento y las oportunidades. Ese será otro de los pilares de la patria milagro, queridos compatriotas”, expresó.

  1. La (mal) herencia de la salud, ¿qué hará?

En su discurso, el mandatario abordó los temas que tratará con prioridad en su gobierno. Al hacerlo, fue inevitable que la crisis en el sistema de salud no quedara sobre la mesa. Sin embargo, el presidente De la Espriella aseguró que no se trata de una crisis, sino de “un drama profundamente humano” derivado de “decisiones equivocadas” que deterioraron el sistema.

En ese sentido, el jefe de Estado no mencionó de manera específica el “plan de choque” que ha prometido para el sector en los últimos días, pero explicó que su gobierno “no asumirá asunto de la salud con tesis ideológicas”, sino que tomará medidas técnicas.

Se sabe que De la Espriella tiene pensado un plan de choque de 10 billones de pesos para afrontar la crisis en el sistema de salud.

“Mi propósito irrenunciable es que ningún colombiano vuelva a sentir que en el momento de mayor angustia quedó solo frente a una enfermedad. Ese es mi compromiso y lo voy a cumplir con la ayuda de Dios”, agregó.

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  1. Programa rural y mensaje a los campesinos

El campo y el bienestar del campesino también hicieron parte de la agenda, todo con nombre propio: Cosecha Solidaria. Aquel programa, recordó el presidente De la Espriella, fue una iniciativa privada y particular que realizó el entonces jefe de una firma de abogados durante la pandemia. Ahora, desde el Estado, el mandatario planea convertir aquel programa en una política de Gobierno.

Para ello, dijo, se remitirá a la Orinoquía, que en su Gobierno no será únicamente una región de reservas naturales. “La Orinoquía colombiana será nuestro mato grosso, con vocación a convertirse en una despensa agrícola mundial, que garantizará nuestra soberanía alimentaria, pero además será el motor del crecimiento económico de la Patria Grande”, dijo.

Tras explicar ese cambio, De la Espriella se dirigió a los campesinos, a quienes les prometió “un aliado permanente en la defensa de sus derechos”.

  1. El rol de las mujeres en su Gobierno

En medio del silencio del batallón, interrumpido por los aplausos, De la Espriella tocó un tema que durante campaña lo puso en el paredón: la igualdad de género y el papel de las mujeres en su Gobierno.

Y es que, en la contienda electoral fue criticado por haberle mostrado una fotografía sexual a una periodista, asegurando que su figura y belleza (la de Abelardo) le traería los votos de las mujeres. Se disculpó por mostrarle la foto, pero el ahora presidente ignoró la decisión judicial que le pidió decirle al país que las mujeres votan con inteligencia, no guiadas por instintos sexuales.

Ahora, desde el poder, aseguró que las mujeres tendrán un papel fundamental en su Gobierno.

“Conformaré un equipo de mujeres excepcionales en las distintas áreas del gobierno, porque durante largo tiempo muchas colombianas con talento, preparación y carácter fueron relegadas a un segundo plano. Ellas, que hacen posible el milagro más grande de la existencia humana, serán las protagonistas de la construcción de la patria milagro”, aseguró.

  1. Congelará el gasto público

Para el mandatario, la clave para una economía estable es la confianza ciudadana en ella y en los organismos públicos que la cuidan y regulan, por ello, uno de los primeros decretos que firmará, según su discurso, será el que congelará el gasto público.

“El régimen que abandona el poder impulsó un crecimiento desmedido del gasto, con base en un endeudamiento que debilitó las finanzas nacionales. Antes, queridos compatriotas, de emprender las grandes transformaciones económicas que Colombia necesita, tenemos que poner la casa en orden”, dijo, asegurando que no será austero con quienes necesitan la protección del Estado y que fomentará programas de inversión y ayuda para los más vulnerables.

  1. “Jamás aceptaré que el pesimismo se convierta en una política de Estado”

Al finalizar su discurso, el mandatario dijo que “jamás aceptaré que el pesimismo se convierta en una política de Estado. Ha llegado, queridos compatriotas, el momento de poner al servicio del progreso el mismo carácter con el que durante décadas hemos enfrentado la adversidad. Aquel es el espíritu del gobierno del tigre, firme para defender a Colombia e incansable para transformarla”.

Y brindó una definición de su apuesta de país: “Eso es para mí la patria milagro, una nación que descubre que su mayor riqueza no está solamente en lo que la naturaleza le concedió, sino en la templanza y la valentía de su gente. Un pueblo que deja de preguntarse hasta dónde puedo llegar y empieza a demostrar realmente lo que puede ser, lo que puede llegar a convertir este país y de qué está hecho. Ese ideal será el resultado del trabajo honrado, de la libertad defendida y de la decisión de no conformarnos jamás, jamás con una Colombia simplemente posible, sino de hacer realidad la nación extraordinaria que estamos destinados a ser. Nadie, nadie, absolutamente nadie sobra en esta empresa”.

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