El placer infinito…
La noche mágica, la fiesta, la orquesta, los interpretes, el toque con gozo, el placer infinito. El futbol en máxima expresión, con fidelidad al espectáculo. Con el, Colombia puso patas arriba a los polacos y a los resultadistas que ven imposible combinar los números con actuaciones deslumbrantes, electrizantes, para abonarse contundente al eterno conflicto conceptual sobre lo que es jugar bien o jugar bonito.












