Alejandro Gaviria, ahora sí
Hace cuatro meses escribí aquí una columna titulada “El jodido dilema de Alejandro Gaviria”. Pues bien, el dilema hoy es todavía más jodido, si se quiere. Decía yo entonces que él tiene “razones de mucho peso para lanzarse y para no lanzarse”; escrito esto, ahora me inclino por que se lance, pese a que los riesgos que yo señalaba no han desaparecido.












