Tener paz es un derecho; apoyarla un deber
Es muy difícil entender a la gente. Llevo cincuenta años escuchando quejas, reclamos y denuncias por las acciones ilegales de la guerrilla, con razón. Ha sido una larga y triste historia de sangre, de abusos, de destrucción, saturada de todas las irregularidades, atropellos, arbitrariedades que se puedan imaginar, atribuibles no solo a la subversión sino a los paramilitares,












