Qué vaina
Siento que tengo la obligación de contarles a ustedes los que leen lo que escribo los domingos en Eje 21, el estado de ánimo en que me encuentro. Estoy desolado. Y la desolación, salvo que uno sea de palo, como los santos de las iglesias, conduce a la rabia, que es una ira, un enojo grande.










