Duque y la paz
La semana pasada en la instalación de la Comisión de la Verdad, una de las criaturas de los Acuerdos de La Habana, se evidenció como sigue haciendo estragos el pecado original de la concepción y nacimiento de la negociación del presidente Santos, al no haber convocado al país con generosidad democrática a lo que sin duda debía ser un gran propósito nacional y ciudadano.









