El poder y su veneno
El poder es inevitable y, por lo tanto, dárselo a alguien también es inevitable. Los vacíos de poder, como el que famosamente dejó Nicolás II hace cien años por obstinarse en ser el eslabón autocrático más débil del bando perdedor en la Primera Guerra Mundial, pueden conducir a un resultado catastrófico peor, por el estilo del bolchevismo.












