Amor con amor se paga.
Cuanto quisiera ver un capitán como Sergio Ramos en la selección Colombia, acostumbrado a hinchar su pecho para sacar al Real Madrid de sus atascos. O Como Obdulio Varela, capaz de manchar con Uruguay la historia de Brasil en el “Maracanazo”. Como Nadal, que con fortaleza mental domina sus debilidades físicas; o como Maradona que marco a sangre y fuego sus territorios con Argentina para ampliar sin limites su leyenda.












