El baile cruel
Es hermoso y a la vez perverso el juego de fútbol. Intocables algunos, mientras juegan y ganan. Los demás, golpeados por la crítica en el silencio de las derrotas. No basta el ruido de estadio, ni las voces que ponderan juego o estilo. Es el momento de cada uno y sus aportes al espectáculo que endiosan y devoran.












