Sin trampas
Estaba atento, metido en el partido, Juan Esteban Suescun, prometedor delantero de Leones. Su rival celebraba, con desbordes de aficionado a prueba, el gol del empate que lo sacaba de la desgraciaba que se fraguaba desde el comienzo. Del juego en si, el Pereira perdía el contacto. No lo razonaba, porque los minutos precedentes












