Objetivo en el Himalaya
Ver un leopardo de las nieves en las laderas frías del Himalaya significa un trabajo minucioso. Sin duda, obliga a construir un tejido de filigrana para que el viaje y los riesgos que éste representa, minimicen los daños.
Ver un leopardo de las nieves en las laderas frías del Himalaya significa un trabajo minucioso. Sin duda, obliga a construir un tejido de filigrana para que el viaje y los riesgos que éste representa, minimicen los daños.
Una vieja estación de tren, abandonada en la ciudad de París, se transformó en un importante museo de arte: el Museo de Orsay. De vivir actualmente el francés Paul Cézanne, estaría satisfecho con sus pinturas expuestas en este emblemático museo. Aquí se aprecian cuarenta y seis obras suyas, elaboradas durante su larga trayectoria como pintor.
El campo de concentración de Auschwitz suena a una historia que nunca acaba. Un sitio donde reina lo inexplicable. En los barracones que aún quedan en pie, se siente una tristeza profunda. También un silencio abismal. Fueron cientos las personas que murieron en las cámaras de gas y en las fosas comunes de este emplazamiento carcelario. Hombres, mujeres y niños murieron indefensos,
Por María Angélica Aparicio P. Era extraño sentarme en una habitación pequeña con escasa luz natural. Olía a limpio y a un misterio profundo. Era un recinto desconocido, amoblado con asientos y una mesa de patas gruesas. Apareció una mujer alta, vestida de color marrón, de cabellos pintados y cadera ancha. Saludó con gracia y con acento latino. Se presentó sin pretensiones, tomando asiento en la cabecera de la mesa. Leonor era la…
Lo destaca su uniforme azul oscuro y su sonrisa al acecho del bien. Está siempre de buen humor. Saluda con su expresión alegre y despejada. Es un hombre maduro con los dedos gruesos y los pies sujetos a la tierra. Me dijo que está por cumplir los veinte años de servicio como portero. Se llama Palomino. Palomino conoce a los propietarios de mi edificio por sus nombres,
Le gustaba ser soldado, dramatizar batallas a cielo abierto e inventar juegos que representaran campañas militares. Su tiempo libre se desenvolvía, también, en estudiar interminables libros de historia. Amaba leer; algunos pasajes los aprendía de memoria por el simple hecho de encontrar grato este ejercicio.
Leer la historia de China es valorar la grandeza de un pueblo que ha trabajado duro. Un pueblo inmenso que se ha entregado con firmeza y lealtad. Cuando los dirigentes ofrecieron orden, leyes, sumisión y trabajo, los chinos ya se movían como hormigas. Desde épocas remotas e imperiales se educaron para trabajar, inventar, comerciar, diseñar y construir.
¡Aleluya! Los canastos no han desaparecido de la historia. Hace mucho tiempo, cuando los indígenas salían de cacería, llevaban una bolsa estrecha de colores opacos. La bolsa se conocía como aljaba y en su interior cabían flechas, dardos o jabalinas. Era útil y muy resistente.
Por una buena dosis de rabia mal dirigida, por desesperación, o por celos -que originan pleitos y rompen los amores y la armonía de la gente- se destruyeron patrimonios significativos en Europa. Furiosos o apasionados, pero siempre vengadores, no pusieron la razón antes que la acción. Dejaron que el dolor, desbordado, hiciera torpezas.
La gente se defiende como puede. Grita, llora, corre hacia un lugar seguro. Escucha el ruido de los misiles. Siente y ve las explosiones como si fueran parte de una película gringa.