martes abril 20 de 2021

De La Calle a Palacio

Por Augusto León Restrepo 

El 15 de este mes y año, Humberto De La Calle Lombana, oriundo de Manzanares, en el Departamento de Caldas, inscribió de manera oficial su candidatura presidencial ante el Registrador Nacional del Estado Civil Juan Carlos Galindo. Escogió como su fórmula Vice presidencial a Clara López Obregón, oriunda de Bogotá, perteneciente a una jailuda familia, pero quien desde muy joven quiso trazar distancia con su clase social e irrumpió en la vida política en sectores de izquierda, como es de conocimiento general. De la Calle, desde las bancas del Colegio Arquidiocesano de Nuestra Señora, de Manizales, ha sido un Liberal de raca mandaca, militante activo de su partido, en cuya representación ha desempeñado con éxito evidente las más altas dignidades que a colombiano alguno le hayan sido encomendadas. Dos logros se resaltan en su biografía: haber sido el artífice e ideólogo de la Constitución de 1991 que incrustó a Colombia dentro de los países modernos e incluyentes, con énfasis en los nuevos derechos del hombre y del ciudadano y el de, como jefe de la delegación en las conversaciones de La Habana, en representación del Jefe de Estado Juan Manuel Santos, haber puesto fin al conflicto armado con las Farc, guerrilla que asoló durante cincuenta años al país, conflicto que ocasionó miles y miles de muertes y millones de víctimas.

Quien esto escribe también obtuvo su título de Bachiller en el Colegio de Nuestra Señora de Manizales. Lo consigno, es para significar que a De la Calle le he seguido su trayectoria desde las bancas del colegio. Juez de la República cuando egresó del claustro oficial de la Facultad de Derecho de la Universidad de Caldas, Facultad de la cual fue su profesor y Decano, Secretario de Despacho, Registrador Nacional del Estado Civil, Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Ministro, Designado y Vicepresidente, Embajador en España, Inglaterra y la OEA, su palmarés lo ubica como el candidato mas indicado para tomar las riendas de nuestro desbarajustado país. Le ha servido al Estado, pero no ha puesto al Estado a su servicio, le hemos escuchado en varias oportunidades. Se me olvidaba. Ha publicado varios libros y como columnista, primero en La Patria de Manizales y luego en El Espectador, ejerció el periodismo lo mismo que en RCN donde fue comentarista en programas de opinión. Y un lector disciplinado, para quien ningún tema le es ajeno. Textos de Derecho, Historia, Filosofía, Freud, el Existencialismo y los poetas y novelistas colombianos y universales, ocupan lugar preponderante en su vasta y bien nutrida biblioteca. Es bien importante que los candidatos a la Presidencia en vez de quemar libros se los lean.

Miren ustedes. Su discurso de inscripción de la candidatura, fue original y sustancioso. Léanlo para que se “instruigan” como decía un Concejal de mi pueblo. Nos situó en el futuro mas que en el pasado o en el presente. Soñó con el país en que quepamos todos, como debe de ser, equitativo, sin exclusiones y en paz, para resumirlo. Fruto de lo que predica ahora, cuando la muchachada lo aplaude en los teatros universitarios, en las cafeterías, en la informalidad de los parques y plazas de mercado, en el transmilenio y en los taxis. Los registros fotográficos no me dejan mentir. Es que los muchachos intuyen que se están labrando su propio futuro con las consignas y los programas de De la Calle. Pero lo que mas atrae es su espíritu convivente. Ni una alusión descomedida para sus contrincantes, ni llamados al odio, a la desesperanza o a la desilusión. Siempre en tono de respeto por las ideas ajenas, sin frases incendiarias o invitaciones a hacer trizas nada. Profesoral, didáctico y claro en sus exposiciones. De la Calle honra a Colombia y a su Partido Liberal. Ojalá el Liberalismo le responda y el 11 de marzo consigne una votación mayoritaria por sus candidatos al Congreso que le permita a De la Calle apostar con capital político propio a ser cabeza de la Gran Coalición que lo conduzca a Palacio. Sería un gran desperdicio para Colombia, que le cortaran las alas a la aspiración de De la Calle de ser Presidente de los colombianos. Comparen y verán.

Pero así De la Calle no llegue a buenas, debe sentirse pleno y realizado por el respeto a sus calidades humanas y personales, que le reconocen hasta sus mas encabritados oponentes. El fin de semana que terminó anduvo en campaña por Antioquia, tierra recia para quienes no comparten el pensamiento del caudillo Alvaro Uribe Vélez. Y hasta donde sabemos, no hubo ataques verbales ni de ninguna índole, ni contra el ni contra sus acompañantes. Esto es reflejo de lo que el matemático  vallecaucano y columnista de El Espectador, Julio César Londoño, expresó en su columna del sábado 17 y que desde luego compartimos: “De la Calle, el último caballero de la política colombiana, es el único con talla de estadista en la baraja. Conoce la fauna política y la declinación mas digna del verbo renunciar. Sería el mejor garante del posconflicto, el gran desafío nacional. Como no hay una sola mancha en su currículo, sus detractores gritan horrorizados, ¡es liberal!. Lo acompaña Clara López, una aristócrata con cerebro intelectual y corazón obrero”.

De la Calle a Palacio. Humberto de la Calle es el candidato al que le apostamos.

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