martes abril 20 de 2021

“Que no se tiren la paz”. (II)

Por Augusto León Restrepo

De la Calle, el 29 de abril del año en curso, en la declaración escrita ya conocida y a la que nos referimos en la columna de antier, le dedica un solo renglón al Gobierno, cuando se refiere a quienes a su saber y entender, se están tirando la paz: “Y al Gobierno le ha quedado grande la implementación”. El Gobierno está constituido, para quienes no lo sepan, por el Presidente de la República, el Vicepresidente, los Ministros y los Jefes de los Departamentos Administrativos. Y por “el conjunto de instituciones públicas encargadas del desarrollo e implementación de las políticas que permiten el funcionamiento del país”.

Antes de continuar, una digresión. Yo creo que en el único país del universo en que parte de su población celebra con alborozo los tropiezos, los errores, las dificultades, las falencias, de un proceso de paz, inédito y particular de por sí, es Colombia. Está bien que sectores de oposición al Gobierno hagan ver las equivocaciones administrativas y políticas del régimen, en el parlamento y en los medios de comunicación que les abran sus canales. Pero de ahí a festejar los fracasos, con el argumento narcisista de “yo lo advertí, yo lo había dicho, nos entregaron a las Farc, la impunidad, el castrochavismo nos invadió, que bueno que se estén tirando la paz con esos bandidos”, etc, etc, hay mucho trecho. He escrito hasta el atosigue, sin tirármelas de original , que el posconflicto podría ser mas complicado que el proceso para acabar con el enfrentamiento armado. Pero también, que el Gobierno no podría permitirse errores previsibles y de logística, de pragmatismo, de eficiencia, tan de bulto, que diera pie a que sus críticos gratuitos o razonables, pudieran atacarlo, por incapaz e improvisador.

El Gobierno, Santos y compañía, se dio por aludido con el párrafo de De la Calle, y sin mencionarlo, reunió de carrera lo que ha denominado el gabinete del pos conflicto para dar un parte positivo de lo que se ha implementado. Lo que nos alegra. Nos alegra que se haya pellizcado. Pero por mucho que se esmere en presentar números fríos y resaltar que le ha mandado mensaje de urgencia al Congreso para que apruebe el marco legislativo para cumplir lo firmado y pactado en el Acuerdo del Teatro Colón, seguirá flotando en el ambiente una especie de lo que los abogados llaman culpa in eligendo-culpa en la elección- de quienes manejan dependencias y organismos cruciales para lograr eficiencia y oportunidad. Nada de la JEP hasta ahora. Gravísimo. Sospechas y acusaciones sobre su manejo burocrático y administrativo. Corrupción en el manejo de dineros para resarcimientos y pagos de obligaciones sagradas. Retraso injustificado en las inversiones prometidas en la Colombia remota y abandonada. Y pare de contar. Los funcionarios del Gobierno, por su ineficacia y en algunos casos por delictuales manejos han hecho todo lo posible por tirarse la paz.

Y aquí, lo que ha irritado, lo que a los críticos de De la Calle e incluso a algunos de sus amigos les ha causado urticaria y hasta se han santiguado con agua bendita. ¡Suicidio!, ¡suicidio!, alcanzaron a exclamar hasta los mas furibundos delacallistas, yo incluido. Pero no. Ya en frío, el asunto no es como para suicidarse. En síntesis lo que De la Calle ha propuesto es que en Colombia se debe juzgar primero y absolver o condenar, con base en pruebas contundentes a los presuntos incursos como Santrich, antes de entregarlos a tribunales extranjeros mediante el trámite administrativo y diplomático de la extradición. Facultad de extraditar que reposa en cabeza del Presidente de la República quien puede firmarla o abstenerse de hacerlo, en uno u otro sentido, por razones de interés nacional. Nada mas ni nada menos. “Los colombianos necesitamos conocer, evaluar y juzgar a fondo las acusaciones. Y si son culpables, deben brindar verdad aquí y ser castigados aquí por sus delitos y porque de ser ciertos los hechos han traicionado a Colombia. Sus víctimas tienen derecho a conocer la verdad, que no queden a la deriva como ocurrió con las víctimas de los paramilitares extraditados”. Claro en su planteamiento De la Calle. Una invitación a pensar y proponer con imaginación propia, soberana, fórmulas para preservar el pacto de paz.

Ya para terminar, palabras textuales de Andrés Pastrana Arango, en relación con la propuesta de Humberto de la Calle, recogidas de Caracol de 02-5-2018: “Primero tienen que pagar aquí. Tienen que decirnos cuáles son sus socios, donde están los laboratorios, donde está el dinero para resarcir a las víctimas y después de esto los vamos a extraditar si es que incumplieron”. Razón tenía el repentista: Jesús nació en un pesebre. Cuando menos se piensa, salta la liebre.

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