Cancillería se reunirá con McNamara para presentar nota de rechazo a EE.UU.

La ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, Rosa Yolanda Villavicencio, confirmó que este martes sostendrá un encuentro formal con Jhon McNamara, encargado de Negocios de la Embajada de los Estados Unidos.
Bogotá, enero 06_ 2026_ RAM _Sigue la tensión diplomática entre Bogotá y Washington, la ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, Rosa Yolanda Villavicencio, confirmó que este martes sostendrá un encuentro formal con Jhon McNamara, encargado de Negocios de la Embajada de los Estados Unidos.
El objetivo primordial de la reunión es la entrega de una nota verbal de rechazo ante lo que el Gobierno nacional califica como injurias y amenazas proferidas contra el país y el presidente de la República, Gustavo Petro.
Según explicó la jefa de la cartera diplomática, esta acción se enmarca en los protocolos institucionales para manifestar el malestar del Estado colombiano frente a los señalamientos dirigidos al primer mandatario. Durante su declaración oficial, Villavicencio señaló que “una ofensa al presidente es una ofensa al país”, añadiendo que este tipo de incidentes “representa un desconocimiento de todos los procesos democráticos que se han hecho en Colombia”.
La canciller también dio a conocer que en los próximos días se citará la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores para abordar la situación que se presenta en Venezuela y los asuntos relacionados con la soberanía de Colombia.
La crisis diplomática alcanzó un punto crítico tras las declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien el pasado fin de semana sugirió que su homólogo colombiano debería «cuidarse el trasero», esto en el contexto de la captura y traslado a territorio estadounidense de Nicolás Maduro. El jefe de Estado norteamericano se refirió al mandatario colombiano como «un hombre enfermo al que le gusta fabricar cocaína y venderla a Estados Unidos», advirtiendo que «no lo hará por mucho más tiempo».
El presidente Donald Trump ha sostenido varios cruces verbales con su homólogo Gustavo Petro a quien acusó de narcotraficante.
Ante estas palabras, el presidente Gustavo Petro utilizó sus redes sociales para manifestar una postura drástica. Pese a su pasado como integrante del M-19 y su posterior reintegro a la vida civil, el mandatario afirmó: «Juré no tocar una arma más desde el pacto de paz de 1989, pero por la patria tomaré de nuevo las armas que no quiero». Asimismo, Petro emitió directrices a las Fuerzas Armadas, señalando que «cada soldado de Colombia tiene una orden desde ya: todo comandante de la fuerza pública que prefiera la bandera de EE. UU. a la bandera de Colombia se retira inmediatamente».
Durante la rueda de prensa, el Gobierno nacional anunció la activación de una ofensiva diplomática multilateral «en respuesta a lo que calificó como una agresión de Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela, ocurrida el 3 de enero, y como una amenaza al orden internacional y a la paz regional».
Villavicencio Mapy dijo que Colombia ha puesto en marcha los mecanismos del sistema internacional para defender los principios de soberanía, no intervención y solución pacífica de controversias.
Entre las acciones emprendidas, según la canciller, Colombia solicitó una sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, del cual es miembro no permanente, instancia que ya se reunió para deliberar sobre la situación en Venezuela.
El viceministro de Asuntos Multilaterales, Mauricio Jaramillo Jassir explicó que la ofensiva diplomática se desarrolla en tres frentes: Celac, Consejo de Seguridad de la ONU y OEA, con el objetivo de lograr pronunciamientos regionales y multilaterales que condenen los hechos y defiendan el sistema internacional.
“No se trata de defender a un país o a una persona, se trata de defender un sistema internacional que hemos venido construyendo después de la Segunda Guerra Mundial”, dijo.
Colombia también anunció gestiones para convocar al Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, al considerar que las amenazas y agresiones implican posibles violaciones de derechos humanos.
Desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump en 2025, el vínculo entre ambas naciones, históricamente sólidas desde la implementación del Plan Colombia en 1999, ha experimentado un deterioro progresivo. Las fricciones actuales orbitan alrededor de discrepancias en seguridad regional, políticas arancelarias y el manejo de los flujos migratorios.
La canciller Villavicencio reiteró que la comunicación de protesta se realizará bajo los canales diplomáticos correspondientes, buscando salvaguardar el respeto mutuo en las relaciones bilaterales, a pesar del complejo escenario actual.


