domingo mayo 10 de 2026

Regiotram Norte: Choque de egos en contra del usuario

El proyecto del Regiotram del Norte beneficiará a habitantes de Bogotá, Zipaquirá, Chía y Cajicá, principalmente..

Bogotá, mayo 09, 2026_ RAM _El Regiotram del Norte es una obra esperada por miles de personas que pierden horas en trancones entre Bogotá y la Sabana. Sin embargo, hoy vemos con preocupación que, aunque el proyecto avanza hacia su licitación en julio de 2026, lo hace en medio de un choque de trenes institucional donde el gran perdedor es el usuario.

Aqui hubo responsabilidades compartidas. Por un lado, Bogotá llega tarde a la estación; los tramites se enredaron durante dos años en la burocracia, frenando su capacidad de aportar los $2,3 billones previstos. Pero, por otro lado, el Gobierno Nacional y Cundinamarca han decidido cerrar la puerta del vago6n y avanzar sin coordinar con la capital.

Lo más grave es que la Region Metropolitana, que nace precisamente para articular, no actuar para evitar que Bogotá y Cundinamarca terminen viajando en vagones separados. Parece que el orgullo y los egos políticos pesan más que las necesidades de la gente.

No se trata de detener la obra, pero avanzar sin coordinación es una irresponsabilidad técnica y social. Cuando los gobernantes no hablan entre ellos, el usuario paga las consecuencias en tres frentes críticos:

Tarifas y transbordos. Si el Regiotram no se integra bien con TransMilenio, el SITP y el Metro, los usuarios podrían terminar pagando doble o haciendo recorridos absurdos.

Urbanismo e infraestructura. La mitad del proyecto pasara por Bogotá. Sin coordinación, corremos el riesgo de que la_ infraestructura no _ funcione adecuadamente o dificulte la movilidad.

Cierre financiero vs. bolsillo ciudadano. El proyecto puede tener los números listos en el papel, pero, si la construcción esta desarticulada, podrían aumentar los costos y seran los bogotanos quienes terminen pagándolos.

Desde el Partido MIRA hacemos un llamado a dejar atrás los desacuerdos y convocar una mesa técnica de urgencia. La movilidad regional no se construye con cada gobernante jalando para su lado.

Necesitamos respuestas claras sobre la conexión real del proyecto, para que el transbordo sea fácil y económico para el usuario; sobre un entorno amable, que garantice que el tren no deteriore la ciudad ni afecte negativamente el espacio urbano; y sobre una tarifa justa, para que la falta de planeación no termine convertida en un pasaje impagable o en más impuestos para los bogotanos.

La obra debe seguir, pero debe hacerse bien. El Regiotram debe ser una solución de tiempo y dinero, no un monumento a la falta de trabajo en equipo de quienes gobiernan, en el que terminen perdiendo los usuarios, la ciudad y el proyecto por falta de coordinación y mejoras.

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