Si el odio se midiera…
Desata pasiones perversas el futbol. Con mensajes mafiosos alertan sobre nefastas consecuencias, si los resultados en el Once Caldas no mejoran. El club vive cada partido tocado, nervioso y estresado, lo que incita a los violentos, perturba a los jugadores y al cuerpo técnico, pero ni cosquillas les hace a los directivos. Para ellos los plantones y las amenazas no importan.












