Carta a L.
Querida L., tu mensaje preocupado de este domingo, en el que recordabas que durante tus visitas a Bogotá más de una vez te llevamos de compras al Centro Andino, me obliga a reconocer que Colombia sigue siendo un país escalofriante. Poner una bomba en un baño de mujeres, donde entran madres a cambiar los pañales de sus bebés, habla de un nivel de degradación casi insondable.









